Laura y Estrella junto al libro en el que se recoge la experiencia vital con el autismo. / armando méndez

La vida con el autismo en 213 páginas

Estrella Moreno, madre de una joven con este trastorno deja testimonio de su lucha

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZ Cáceres

Hace 22 años, los mismos que tiene Laura, enfrentarse a un diagnóstico como el de autismo era algo más complejo aún de lo que puede ser hoy en día. «No había los mismos recursos, el centro de referencia que había estaba en Badajoz, teníamos que ir a terapia dos veces por semana», explica Estrella Moreno Pachón. Ella es la madre de Laura y desde hace más de dos décadas lucha para superar los obstáculos de ese trastorno que afecta al área de la socialización y que dificulta acciones cotidianas. Hoy se celebra el Día Mundial del Autismo.

Días antes de que se nos echara encima la pandemia, en marzo de 2020, salió a la luz el libro 'Cada paso tuyo'. A lo largo de sus 213 páginas (en la versión en bolsillo, 156 en la versión en color ) Estrella repasa todo el reto vivido junto a su hija. La idea, dejar testimonio y allanar el camino a las personas que tengan que enfrentarse a esa situación. «Nosotros nos veíamos muy solos, te ves como si fueras un extraterrestre», relata. El avance de la atención al autismo ha ido creciendo en la ciudad. Laura pertenece a las dos asociaciones que hay actualmente en Cáceres: Aftea y Divertea, a las que van dirigidos los fondos que se recauden con la venta del libro. Laura es actualmente una de las usuarias de mayor edad de ambas agrupaciones.

Estrella recoge en su libro, que no pudo presentarse como le hubiera gustado, pero que ya está en varias librerías de la ciudad (Figueroa y Agúndez) y en Amazon todas las etapas de su hija hasta llegar a la juventud. Son 22 capítulos que parten del nacimiento, el descubrimiento del trastorno y las preguntas que surgen, el periodo educativo, la adolescencia, la mayoría de edad, la formación. «Yo soy docente y noto que los profesores y maestros nos encontramos a veces muy perdidos y asustados cuando nos encontramos en el aula con un niño diferente, ya sea con autismo o con otra cosa».

Diagnóstico

Todo fue normal hasta pasado el año y medio de vida, cuando empezaron a observar conductas que les parecían raras. «No jugaba como cualquier otro niño, cogía el diccionario y se estudiaba las definiciones, aprendió a leer sola jugando con un puzzle», indica Estrella, que advierte de que en un primer momento el diagnóstico de autismo puede confundirse con el de altas capacidades. «Las relaciones sociales fallaban mucho, veíamos que la niña no jugaba con los niños en el parque, alineaba los juguetes, se aprendía de memoria los diálogos de las películas...». Tras la confirmación médica empezó un camino de atención permanente a Laura, una chica a la que define como «muy simpática y muy sociable, le gusta mucho la calle», pero que encara dificultades a la hora de entablar relaciones de amistad, por ejemplo. Laura logró terminar el Bachillerato en el IES Virgen de Guadalupe e iniciar estudios de Turismo. Aunque no los terminó ahora está preparando una oposición para ordenanza en la Junta de Extremadura. Para su madre es vital que su hija tenga actividad diaria y pueda trabajar.

Con todo lo vivido, Estrella entiende que los padres estén asustados cuando reciben el diagnóstico, pero «tienen que tener en cuenta que su hijo va a mejorar, el autismo no tiene cura pero la mejoría viene de la educación, del consejo de buenos profesionales, van a tirar para adelante y pueden ser felices», destaca esta madre, que dice haber crecido como persona a través de la vivencia con su hija.