Temporada alta en los roperos solidarios

Voluntarias del ropero de Cáritas en Plasencia clasificando prendas. :: andy solé/
Voluntarias del ropero de Cáritas en Plasencia clasificando prendas. :: andy solé

El cambio de estación provoca que la gente done más ropa | Algunas organizaciones como Cruz Roja han dejado de prestar este servicio en la región por la dificultad que supone gestionarlo

ÁLVARO RUBIOCáceres

En un local de cincuenta metros Nancy Cáceres coloca jereseys, pantalones, camisas, chaquetas, zapatos... La ropa de mujer en un lado, la de hombre en otro y la de niño en estanterías aparte. Queda muy poco espacio libre en el ropero solidario del que se encarga. Está en el Centro Ozanam de la calle Nidos, en la capital cacereña, y pertenece a la Sociedad San Vicente de Paul.

Su objetivo es recoger y reciclar ropa para ser donada a personas con escasos recursos económicos. «Cuando hay cambio de estación nos llama mucha gente para traer lo que ya no se ponen. Sobre todo durante el mes de mayo y junio», comenta Nancy. «Aún así, sobre todo necesitamos ropa de bebé y de niño», apunta tras detallar que suelen ayudar a unas cuarenta familias al año.

En distintas parroquias de Cáceres hacen algo similar. «Hay algunas que incluso piden que no se les hagan más donaciones de ropa porque tienen los almacenes llenos. Además, en algunos casos no tienen medios suficientes para organizar este tipo de iniciativas o están saturados», apunta Antonio Rolo, presidente del consejo de zona de la Sociedad San Vicente de Paul.

Las instituciones que recogen prendas dicen que sobre todo es necesaria ropa de bebé y para niños Aunque reciben bastantes donaciones, han notado un descenso por la venta de segunda mano en Internet

«Ha habido señores que de aquí han salido vestidos de padrino para la boda. Y novias también», comenta Rolo mientras muestra algunos modelos de traje de primera comunión.

Pese a que no caben muchas más prendas en su ropero solidario, dice que han notado el descenso de donaciones en los últimos años por la venta de productos de segunda mano en Internet. «Influye mucho. Antes no había esa opción. En ocasiones solo dona lo que ya no está en buenas condiciones», matiza Nancy.

Lo mismo opinan en la asociación Betania de Extremadura. Uno de sus voluntarios, Antonio Lomeña, comenta que desde hace 15 años ayudan a personas con pocos recursos y llevan a cabo campañas de recogida de ropa usada. «Nos traen prendas donadas e incluso si nos llaman por teléfono vamos a recogerla a domicilio, pero desde hace un tiempo estamos notando que hay gente que prefiere venderla a través de las redes sociales de Internet», dice Antonio.

Gran demanda

De todos los roperos que hay en Extremadura, uno de los que más demanda tiene durante estos días es el de Cáritas de Plasencia. Es muy conocido en la zona porque lleva más de 20 años en funcionamiento y cuenta con una veintena de voluntarios. Julia Díaz es una de esas personas. «Estamos abiertos de lunes a viernes todas las mañanas. Cada día viene gente a donar y recoger. Hay jornadas en las que ayudamos a más de 30 personas», comenta Díaz, quien asegura que en estas fechas les solicitan mucha ropa y productos de aseo los que trabajan en la campaña de la cereza. «Vienen de Cabezuela, de Tornavacas, de todos los pueblos que viven del Valle del Jerte», detalla Julia.

Ella no falta a su labor como voluntaria en el ropero. Supone trabajo y en ocasiones es difícil gestionarlo. A eso precisamente se refiere María Gómez, directora de Intervención Social de Cruz Roja en la provincia de Badajoz. «Hemos tenido ropero en varias asambleas locales como Zafra y Villanueva de la Serena, pero se dejó de hacer porque es muy complicada la gestión. La gente renueva el armario y mucha de la ropa que llevan no está en condiciones de usos, lo que supone mover un cantidad enorme de prendas, verificar si está en buen estado y lavarla. Todo eso necesita de espacios grandes y recursos humanos y económicos», matiza Gómez, quien apunta a que los que le solicitan ayuda de este tipo son derivados a la parroquia de San Fernando.

Donde sucede algo similar es en la Casa de la Mujer de Badajoz. Antes recogían ropa usada habitualmente, pero ahora cuentan con suficientes prendas. Si les trajeran más no tendrían espacio donde guardarla. No disponen de un ropero destinado a este fin exclusivamente.

Por el contrario, en la Casa de la Mujer de Cáceres cuentan con un pequeño almacén y una persona se dedica exclusivamente a esta labor. Son los martes y jueves en horario de mañana cuando todo el que lo desee puede realizar las donaciones a la sede de Ronda de San Francisco. Lo que más les demandan son productos para bebés.