El superhéroe que nos hace iguales

Alejandro de la Fuente, junto a sus alumnos del taller de cómic, muestra la portada del primer número de 'Inclusion Man'. :: casimiro moreno

'Inclusion Man' es el primer personaje de cómic con discapacidad intelectual | Sus creadores son un grupo de chicos de Plena Inclusión Montijo, que pretenden combatir la discriminación de las minorías sociales

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

En Montijo, en una mesa cuadrada repleta de viñetas de Marvel, folios, lápices y ceras de colores, un grupo de chicos con discapacidad intelectual y del desarrollo han creado al primer superhéroe de la historia que siente como ellos. Es 'Inclusion Man', el más justo de los justos del universo del cómic, y su misión es hacernos iguales.

La idea ha nacido en el taller de cómic que hace dos años se puso en marcha en Plena Inclusión Montijo, donde Alejandro de la Fuente, su monitor, enseña a personas con discapacidad intelectual dibujo, ilustración, rotulación, diseño por ordenador o pintura mural. «Se hacía necesario ya en el mundo de los superhéroes que hubiera uno con discapacidad intelectual, porque los hay ciegos, en sillas de ruedas o que no hablan. Con esa idea empezamos a trabajar, compusimos la historia y bocetamos el primer número», detalla el profesor.

Este héroe de antifaz verde tiene el poder de la plena inclusión y sus villanos son aquellos que se empeñan en hacer de la diferencia un motivo de discriminación. Un argumento que conocen de primera mano los 'padres' de este personaje, llamado a hacer del mundo un lugar mejor.

Las aventuras de este héroe están inspiradas en las situaciones de exclusión que viven a diario

El primer número, que quieren lanzar en verano, saldrá en formato de lectura fácil

Un trébol es el que le da el poder, con el que consigue abrir las mentes con cada palabra. La todopoderosa psicología de la dialéctica.

Para darle forma a este héroe de ficción, solo tuvieron que ponerse frente a un espejo y relatar las situaciones de exclusión a las que se enfrentan a diario. «Por ejemplo, que no les dejan viajar solos en un autobús o que el portero de una discoteca no les deje entrar por su discapacidad. Son situaciones que nos dan la oportunidad de meter mucha carga en los personajes», relata de la Fuente.

En la lucha, 'Inclusion Man' no está solo, se acompaña de un singular batallón de personajes poderosos: Sónar, el amor platónico de 'Inclusion Man', que es una chica ciega pero que ve a través del sonido; Esteban Joaquín (un guiño a Stephen Hawking), un genio en silla de ruedas creador de un robot que le facilita la vida; el Gran Mogambo, un negro albino gigante, y Punka, una chica con un brazo biónico y que antes de sumarse a esta pandilla era una punky que tocaba la flauta en la calle y en festivales.

«Con ellos, el espectro de la inclusión que vamos a tratar en el cómic se amplía a todas las minorías sociales o en riesgo de exclusión», argumenta de la Fuente.

Para todos, ya rondan mil aventuras en las cabezas de sus creadores, que irán contando por números a partir de este verano, que es la fecha que se han puesto para lanzar su primer cómic. De momento ya tienen la portada y el guión de su número de estreno. Son los alumnos los que harán los dibujos, porque en estos dos años en el taller cada uno ha desarrollado un talento artístico para el diseño gráfico que aportarán a las viñetas.

Alejandro González tiene 16 años, y es uno de los alumnos que más despunta en el dibujo: «Para mí lo que marca la diferencia son los detalles y las sombras y en eso soy bueno, me cuesta un poco, pero soy bueno». A Pedro Juan Pinilla, sin embargo, le gusta «repasar y colorear».

A través de la narración con viñetas, trabajan la accesibilidad cognitiva, para lo que el cómic -reconoce de la Fuente- «es una herramienta perfecta para explicar las cosas de manera sencilla». Tanto es así que 'Inclusion Man' saldrá a la calle en formato de lectura fácil, el método que a través del tipo y tamaño de letra y la simplificación del lenguaje, resulta accesible para las personas con discapacidad intelectual.

El fin último de este proyecto es, como el de cualquier centro ocupacional, formarlos para que tengan una salida laboral, lo más acorde posible con sus talentos. «Queremos hacer un cómic autoeditado en nuestra imprenta y que tenga continuidad en el tiempo para dar posibilidad a que participe mucha gente. Esto es una oportunidad para realizarse como personas y realizar una profesión como ilustrador, guionista, dibujante, colorista o para el entintado... hay muchas salidas y el proceso va a ser muy productivo y positivo para sus vidas».