A Ana le sirven todas las gafas

Una pacense que estudia Óptica y Optometría recoge lentes y monturas usadas para los refugiados | Colabora en Lesbos (Grecia) con la organización 'Luz sin Fronteras', de las pocas dedicadas a la salud visual

Ana González con las gafas que lleva recogidas y que ya ha clasificado para enviar a Grecia. :: J. V. Arnelas/
Ana González con las gafas que lleva recogidas y que ya ha clasificado para enviar a Grecia. :: J. V. Arnelas
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Ana González Moreno es de Badajoz, tiene 22 años y está en último curso del grado de Óptica y Optometría, estudios que cursa en la Universidad de Sevilla. Hasta aquí su vocación profesional. Pero su pasión es la solidaridad y cuando decidió ayudar a los demás se volcó hace dos veranos con la organización 'Light Without Borders' ('Luz sin fronteras'), de las pocas que ayudan en lo relacionado con salud visual, un campo a menudo poco atendido, pero de vital importancia para que muchas personas no solo se sientan válidas sino para que sigan conservando su dignidad.

La organización sin ánimo de lucro con la que colabora la extremeña Ana trabajan en Mitilene, Lesbos, en el campo de refugiados de Moria, en Grecia, donde tienen un convenio con un oftalmólogo de la isla que trata las patologías más graves.

«Las revisiones visuales -explica la joven- las realizan optometristas voluntarios, pero como estoy estudiando la carrera y todavía no estoy titulada pues no puedo integrarme en el equipo. Sin embargo, vi que podía ir ayudando de otra manera y por eso me he dedicado los últimos meses a recoger gafas usadas, también de sol sin graduar y fundas. Las que me han ido entregando yo las limpio, las gradúo, las etiqueto y las inscribo en una base de datos antes de mandarlas al campo de refugiados de Grecia. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las personas que usan gafas las pierden por el camino y si tienes poca graduación no pasa nada, pero cuando te acercas a las diez dioptrías como a veces ocurre, perder las gafas equivale a poco menos que quedarte ciego. Además, no hay muchas oenegés que presten atención a esta cuestión, de ahí la necesidad de reaprovechar las gafas que a alguien ya no le sirven».

«Personas que huyen de su país pierden las gafas por el camino y para algunos es como quedarse ciegos»

Ana empezó con esta iniciativa las pasadas navidades y ya tiene unas 600 gafas graduadas, 80 de sol y 240 fundas. Según cuenta, las gafas suelen ser un artículo que termina olvidado en los cajones de las casas, bien porque cambia la graduación de esa persona y ya no le valen o bien porque cambian las modas y dejan de utilizarse. «Lo bueno que tienen -dice- es que no caducan».

En la Escuela de Idiomas

Pero su colaboración va a más allá de recoger y catalogar gafas para abastecer a una organización pequeña que vive de las donaciones de particulares.

Otro de los objetivos -prosigue Ana González- es dar a conocer todas las alternativas para poder ayudar tanto de forma presencial como desde España y así sensibilizar e involucrar a la gente, incluidos optometristas y profesionales de la visión con la finalidad de establecer posibles convenios que cubran algunas necesidades que tienen en estos lugares donde llegan personas con necesidades, como material optométrico o lentes de altas potencias.

De momento, la Universidad de Sevilla le ha dado la oportunidad de acudir a Barcelona durante la semana pasada al Congreso Internacional de Farmacéuticos (Infarma). Allí la extremeña ha presentado un póster explicativo sobre este proyecto y ha puesto otro granito de arena más en este proyecto solidario.

«Lo bueno es que unas gafas no caducan», dice esta joven que las clasifica para que se reutilicen

En cuanto a cómo deshacerse de unas gafas viejas, como su madre trabaja en la Escuela Oficial de Idiomas de Badajoz, Ana ha establecido allí un punto de recogida de gafas usadas que ella pondrá a punto para que puedan arrojar luz de nuevo a los ojos de otra persona.

La oenegé para la que trabaja 'Light without borders', ofrece en Lesbos desde septiembre del año pasado servicio de oftalmología para refugiados y acompañamiento emocional con terapia de apoyo para refugiados, equipos de rescate y voluntarios.

En realidad, el proyecto comenzó en Tibet en el año 2013, un año después pasó a Ladakh (India) y meses después a Latinoamérica antes de establecerse en Lesbos (Grecia) desde octubre de 2016. Dos años después, el programa 'Light to your eyes' ('Luz para tus ojos') empezó a ofrecer visitas gratuitas oftalmológicas y entrega de gafas graduadas para todos aquellos refugiados, muchos de los cuales las perdieron por los caminos o en su travesía por el Mar Egeo.

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