El equipo de la churrería aAaaa, Carlos, Carmen, Alejandro y Ángel, con las sillas que prestan. / C. MORENO

Sillas de ruedas para hacer turismo en Badajoz

La churrería aAaaa presta estos equipos para poder visitar la ciudad

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADAS Badajoz

Cualquier persona con problemas de movilidad, sea un turista o un pacense que quiera pasear por su ciudad, puede solicitar una silla de ruedas manual o automática. La idea ha surgido en la churrería aAaaa. Este local de la calle Moreno Zancudo cuenta con una librería solidaria y ha usado los fondos para comprar estas herramientas y prestárselas a quien lo necesite para descubrir la ciudad sin barreras.

«Hay gente que no sube al Casco Antiguo porque son mayores, tienen problemas de movilidad y pensé que sería buena idea tener este servicio aquí para que personas, tanto de Badajoz como turistas, puedan disfrutar de la ciudad y dar un paseo por el Casco Antiguo», explica Carlos Díaz, responsable de la churrería.

El préstamo no es solo para personas con discapacidad. Cualquiera que tenga problemas de movilidad puede pedir esta ayuda. «Hay gente que tiene sus propias sillas, pero otros no».

«Seguro que hay gente mayor de Badajoz que hace mucho que no puede venir a recordar el barrio por sus problemas de movilidad», dice Díaz, que añade que el objetivo es darle un poco más de vida al Casco Antiguo.

Esta churrería ya ha recibido peticiones de préstamo y su ilusión es que las tres sillas, dos manuales y una automática, se usen todas las semanas.

Miles de libros

Hace 12 años que abrió la churrería aAaaa. Su misterioso nombre no lo es tanto. Querían ponerle 'La Alcazaba', pero no les autorizaron esta denominación, así que eliminaron las consonantes y crearon una marca que ahora es muy conocida en el Casco Antiguo.

Desde el principio decidieron darle un carácter solidario y pensaron en recoger libros, venderlos a un euro cada uno y usar los fondos para ayudar a los demás, especialmente a las personas con discapacidad, ya que esta churrería se fundó como un Centro Especial de Empleo.

La iniciativa comenzó con dos estanterías pequeñas y ahora los libros cubren muchas de las paredes de este negocio y hay un almacén completo con más ejemplares. Carlos Díaz no es capaz de contabilizar cuántos han pasado por su negocio, «miles». El resultado han sido más de 200 donaciones de materiales a personas con escasos recursos, entre ellas muchas sillas. Además estos fondos también se destinan a costear tratamientos «tanto a personas con discapacidad como sin ella, siempre pensando en los que tienen pocos recursos».

Gracias a la librería solidaria, este punto del Casco Antiguo también se ha convertido en un referente para cualquiera que necesite una ayuda puntual. Los fondos solidarios sirven, por ejemplo, para donaciones directas de vecinos que lo pasan mal, «gente del barrio, tenemos apadrinados a varios todos los días».

«Esto ha ido creciendo y creciendo y casi tenemos más éxito con la librería que con los churros», bromea Carlos Díaz «pero es una cosa que nos ayuda, que nos llena ayudar un poquito a la gente del barrio. Somos casi como un comedor social porque el que tiene frío en invierno viene a tomarse un café y el que tiene hambre, a comer. Y nos gustaría hacer mucho más».

El objetivo de este proyecto no solo es conseguir fondos, también quieren darle una segunda vida a los libros. De hecho, han recibido tantos fondos bibliográficos que los propios ejemplares se han convertido en donaciones. Antes de la pandemia desde aAaaa comenzaron una iniciativa para donar libros a los hospitales. Su objetivo era llevar a 100.000 a 19 hospitales, pero solo fundaron sus particulares bibliotecas en cuatro de ellos. Cuando la crisis sanitaria provocada por el covid-19 pase, esperan poder retomarlo y completar su objetivo.