Santo Domingo estrena un centro social para integrar a los inmigrantes

Usuarios del proyecto y su coordinador, Fernando Montoto, en el taller de pintura que imparte Jorge Díaz, ayer en el Centro Agora. :: J. REY/
Usuarios del proyecto y su coordinador, Fernando Montoto, en el taller de pintura que imparte Jorge Díaz, ayer en el Centro Agora. :: J. REY

Los usuarios tienen conexión a internet, reciben clases de pintura y fortalecen vínculos interculturales gracias al Proyecto Malik Al-Kamil

L. ALCÁZARCÁCERES.

Ayer abrió sus puertas en el Centro Joven Agora Francesco, que pertenece a los Hermanos Franciscanos, un nuevo espacio de convivencia dirigido a la población migrante que reside en la ciudad. Está situado en la calle Santo Domingo de la capital, anexo a la iglesia del mismo nombre, y lo han puesto en marcha, por vez primera este curso, Cáritas de Coria-Cáceres y las Fraternidades de San Antonio de Padua (OFM) y Santa María de los Ángeles (OFS).

Las tres entidades colaboran en el denominado Proyecto Malik Al-Kamil, un centro integral de migración que está coordinado por voluntarios y persigue ser un lugar para la socialización e integración de este colectivo, que supera las 2.500 personas en Cáceres.

Cada martes por la tarde, de 18.00 a 19.30, los ciudadanos extranjeros que lo deseen pueden acudir gratuitamente a estas instalaciones, que disponen de aulas con conexión a internet, y participar en las actividades que les ofrecen los voluntarios. Se trata de fortalecer, entre otros aspectos, sus vínculos sociales e interculturales, asícomo mejorar, por ejemplo, competencias en el uso de las nuevas tecnologías, gracias a la formación y ayuda altruista que presta el personal de las organizaciones.

Las actividades se ofrecen cada martes de 18.00 a 19.30 horas y los interesados pueden asistir gratis

«Es un ambiente relajado de encuentro en el que estar, charlar y estrechar lazos, al tiempo que pueden formarse para su integración social disfrutando de un café. En definitiva, que se sientan como en casa», explicaba Fernando Montoto, uno de los coordinadores y voluntario del proyecto.

Abdulrahman, Amara Isa y Jairo Nunes son algunos de los usuarios que se estrenaron ayer con un taller de pintura que imparte el historiador del arte y pintor Jorge Díez. Comenzaron por lo más básico, el dibujo a carboncillo, pero la pretensión del profesor es progresar y llegar a practicar técnicas más avanzadas como el acrílico o la acuarela. «Las clases de pintura son solo una excusa para que ellos puedan hablar y tengan una red social en la que apoyarse», subrayaba Díez, que había dispuesto un pequeño bodegón de limones para que los alumnos, haciendo uso de sus pinceles y caballetes, demostraran sus dotes artísticas este primer día.

 «Vengo para conocer a gente y disfrutar con el arte»

«Vengo para conocer a gente y disfrutar con el arte» Abdulrahman Yemen

«Me interesó poder charlar con personas nuevas»

«Me interesó poder charlar con personas nuevas» Amara Isa Dias Brasil

«La gente es agradable y he hecho algunos amigos»

«La gente es agradable y he hecho algunos amigos» Jairo Nunes Brasil

El más joven de ellos, Abdulrahman Yaslam, de 28 años, apenas lleva un año y siete meses en España, los últimos tres en Cáceres. Reside en un piso de acogida de Cáritas y aprende español porque su deseo, asegura, es entrar en la Universidad, algo que no ha podido hacer en su país, Yemen, porque el conflicto de su tierra con Arabia Saudí le obligó a abandonarla. «Vengo para conocer a gente y disfrutar con el arte», reconocía el joven.

La brasileña Amara Isa Dias, embarazada de siete meses, llegaba con la misma idea. «Me interesó poder conocer a más gente y charlar con personas nuevas», contaba esta futura mamá de una niña, afincada en la ciudad desde el pasado marzo. Casada con un cacereño de Acebo, quiere encontrar un trabajo para ayudar en casa porque su marido es jubilado.

Amara asistió con Jairo Nunes, un compatriota que llegó hace dos meses a Cáceres para acompañar y echar una mano a su amiga durante el embarazo. También le gustaría encontrar empleo en la ciudad de la que dice es «muy bonita». «La gente es agradable y ya he hecho algunos amigos», relataba mientras esbozaba los primeros trazos de su dibujo.

La periodicidad de actividades en el nuevo espacio será en un principio semanal, aunque la intención de los franciscanos seglares es que el proyecto crezca en función de la demanda y recursos humanos y logísticos disponibles. «Queremos que se implique cualquier voluntariado y que sea una actividad abierta a Cáceres para que los cacereños se puedan sentir identificados con un proyecto de acogida», precisaba Montoto.

Las antiguas clases del colegio San Antonio, en el claustro de un cuidado patio porticado con pozo, son las que hoy acogen este y otros proyectos sociales que le dan un nuevo uso al edificio Franciscano. La comunidad «no ha dudado» en ponerlo a disposición de los colectivos que lo necesitan, como indicaba el guardián del convento, el Hermano Francisco Arias. «Ya trabaja aquí el padre Yanis y en invierno abrimos el albergue que coordina el Ayuntamiento durante la ola de frío», apuntó.