Elaborando pulseras en la Residencia de la Fundación CB. / CASIMIRO MORENO

Un respiro en Badajoz para las familias de personas con discapacidad

Fundación CB acoge actividades para que los cuidadores de estos jóvenes puedan descansar

MARÍA ISABEL HIDALGO

El rojo es el color favorito de Magdalena Covaci, por eso quiere hilo de este color para poner en la pulsera en la que trabaja afanada. Se lo pide a los monitores de las actividades de conciliación familiar que organiza cada verano Plena Inclusión en Badajoz.

Magdalena es una de las 260 personas que en los meses de julio y agosto pasan por las instalaciones de la Residencia Universitaria Fundación CB. Este es el espacio que se cede a Plena Inclusión para que se desarrolle este programa, conocido como 'respiros'.

El objetivo es facilitar que las familias de personas con discapacidad puedan compaginar su vida laboral y familiar. La conciliación es más difícil en las familias con hijos que tienen algún tipo de discapacidad intelectual. «Los poderes públicos tienen que considerar la conciliación familiar como una necesidad de primer orden, pero de forma primordial la de las familias con discapacidad», afirma el presidente de Plena Inclusión, Pedro Calderón.

Este es el sexto año consecutivo que esta asociación saca adelante esta especie de campamentos que se desarrollan en turnos de una semana. Cuentan con el apoyo de la Junta de Extremadura y la Fundación CB

Magdalena cuenta que se lo pasa muy bien durante la semana que participa en los 'respiros'. «Hacemos muchas actividades; lo que más me gusta son las excursiones y jugar al fútbol». Todo son risas con sus compañeros cuando dice que no marca muchos goles pero que al menos lo intenta.

Esta sensación de disfrute que transmite Magdalena es fundamental para que los padres tengan la seguridad y las garantías de que sus hijos estarán en las mejores condiciones, aclara la directora de Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, Carmen Núñez.

La garantía de que los chavales van a estar en las mejores condiciones de acuerdo a sus capacidades son los profesionales que les atienden en su paso por el programa. A través de su trabajo, estos monitores buscan dar respuesta a las diferentes discapacidades físicas y mentales de los asistentes. Como Víctor Escobar, que es trabajador social y anteriormente ha trabajado con personas con discapacidad en el centro Includes de Almendralejo.

Uno de los monitores enseña a un participante en los respiros de Plena Inclusión a hacer tiro con arco. / C. M.

Él es monitor de uno de los grupos de niños de entre seis y catorce años. Otro grupo del que es monitor Manuel López está destinado a usuarios con edades más avanzadas. Las actividades las realizan en función de sus necesidades. Tiro con arco, bolos y juegos en la piscina son algunas de ellas. Los chavales más mayores también realizan manualidades, porque según confiesa Manuel López, les gusta llevarse a casa algún recuerdo de su paso por estos campamentos. Muy importante son también las acciones que se llevan a cabo para fomentar la participación social. Actividades inclusivas como visitas al casco histórico de Badajoz, hacer compras, ir al cine o de excursión a las piscinas naturales de la Codosera o la playa de Cheles.

En esta tarea es fundamental el trabajo de los monitores, destaca Carmen Núñez, que valora de manera positiva la labor que realizan durante estas jornadas. Además, añade que los respiros son más que un programa de conciliación para las familias. «Para ellos es una descarga emocional y una oportunidad de recargar pilas».

El compromiso de Plena Inclusión con las familias va más allá del verano. Estas actividades también se llevan a cabo en Semana Santa y Navidades. Con esto se multiplica el número de personas beneficiarias del programa que responde a las necesidades no solo del usuario, también a la de sus familias, que son padres, hermanos, tutores y cuidadores, matiza Calderón.

Limitaciones covid

Los participantes de los 'respiros' siempre han estado divididos en pequeños grupos, la diferencia es que ahora con la covid estos grupos no pueden interactuar entre sí. «Cada uno tiene su espacio en el comedor y su planta de habitaciones», apunta el coordinador del respiro familiar Mariano Vizcaíno.

Además, cuando llegan a la residencia de la Fundación CB se les realiza una prueba de antígenos. Por otro lado las actividades de carácter social como las salidas al Faro, al cine se han visto más limitadas pero intentan participar cumpliendo con las medidas sanitarias estipuladas para hacer el mayor número de actividades inclusivas posibles. No se trata de traer un cine a las instalaciones, se trata de que los chavales vayan al cine porque en eso consiste la inclusión.