Algunos de los integrantes de la asociación Apopar21 en las viviendas de la Universidad Laboral de Cáceres. / HOY

La residencia de personas con síndrome de Down en la Laboral, parada por falta de financiación

Apopar21 busca una alternativa en viviendas alquiladas con recursos familiares y profesionales especializados al frente

L. ALCÁZAR CÁCERES.

La adecuación de las cinco casas del recinto de la Universidad Laboral –que en su día fueron viviendas de los trabajadores de este gran complejo educativo– para convertirlas en una residencia con 24 miniapartamentos adaptados para personas con síndrome de Down y otras que tienen alguna diversidad funcional se ha frenado por la falta de financiación.

Apopar21, promotora de este proyecto pionero en la capital cacereña, que contó con el visto bueno y el interés del presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, busca una alternativa en pisos alquilados y con profesionales especializados al frente para ayudar a independizarse de sus familias a la veintena de jóvenes y adultos que integran la asociación, que preside Guadalupe Sánchez.

Hace ya año y medio que el colectivo superó el primer escollo, la cesión de los apartamentos, hoy cerrados, por parte de la Junta de Extremadura. Su previsión era entonces que en dos años la residencia pudiera estar lista al no partir de cero, ya que las viviendas no se encuentran muy deterioradas y solo serían sometidas a una intervención de rehabilitación y puesta a punto que cubra las necesidades básicas de las personas con Down.

Los recursos económicos con lo que contaban procedían, por una parte, de las aportaciones familiares, y, por otra, de financiación bancaria. También habían contemplado la obtención de fondos mediante el desarrollo de proyectos sociales en la propia residencia, en colaboración de otras entidades e instituciones.

La crisis sociosanitaria y la incertidumbre económica han truncado, de momento, estos planes al no confirmarse el respaldo de las entidades financieras, por lo que Apopar21 se plantea, a corto plazo, otras soluciones con las que conseguir la autonomía e independencia de estas personas.

Cabe destacar que en el grupo hay varios adultos que superan los 45 años y están a cargo de padres o familiares de edades avanzadas y con enfermedades crónicas a quienes no les resulta nada fácil proporcionarles la atención que demandan. «De ahí –declara la presidenta– que sea una necesidad imperiosa porque hay familias muy mayores con riesgos, como es el caso de un chico que ha tenido a su padre enfermo ingresado en Salamanca y estaba solo», detalla.

La asociación ha recurrido al Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia (SEPAD) para informarse sobre el acceso a viviendas tuteladas por la administración regional, un régimen al que, por ahora, no pueden optar porque en el Marco de Atención a la Discapacidad en Extremadura (MADEX) tendrían que acreditar que sus usuarios son personas con necesidades de apoyo «intermitente o limitado» para su autonomía personal, requisito que no cumplen.

Reforma del MADEX

Desde el SEPAD han manifestado a este diario que «a medio plazo» se prevé la reforma del MADEX para incluir nuevos requisitos acreditativos por los que sí puedan optar a la red de pisos tutelados personas con altas necesidades de apoyo, como sería el caso. «La vivienda que existe ahora es para personas que tienen cierta autonomía, es decir, el perfil se corresponde con el de usuarios de centros ocupacionales pero no coincide con el de las personas que asisten a centros de día», explica Valentín Mendo, coordinador de este organismo.

Estas circunstancias han obligado a Apopar21 a iniciar los trámites para alquilar a título particular y con recursos privados viviendas en las que convivan tres o cuatro personas además de un profesional que se encargue de su cuidado. Su idea es echar a andar después de Navidades. Disponían ya de un chalet de grandes dimensiones pero con la expansión de la covid se inclinan por pisos más reducidos para alojar a menos personas y evitar el riesgo de contagio.

Al igual que con la residencia, el obstáculo a salvar es el económico, porque no tienen claro si podrán acogerse a algún tipo de ayuda autonómica con la que sufragar, al menos, parte de los alquileres, como pudieran ser las subvenciones a actividades de interés general con cargo a la asignación tributaria del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (Subvenciones I.R.P.F.).