Maribel Cáceres es muy activa en el entorno del asociacionismo. / hoy

El proyecto 'Extremeños Extraordinarios' da a conocer las historias de superación de personas con discapacidad en la región

REDACCIÓN. Cáceres

Gentinosina Social ha desarrollado el proyecto 'Extremeños Extraordinarios' con el fin de dar a conocer historias de superación y normalización donde los protagonistas son personas con discapacidad de Extremadura que se han desligado del paternalismo y la condescendencia para tener una vida plena. El proyecto consiste en la selección de estas historias de vida y su difusión a través de distintas plataformas de comunicación con el objetivo de visibilizar ejemplos positivos de personas con discapacidad en Extremadura como ejemplos de vida normalizada. Un ejemplo de su trabajo es la historia de una persona cuya vida estuvo marcada por la tardanza en serle detectada una discapacidad intelectual.

La vida de Maribel no tiene una historia fácil detrás. Ella tiene una discapacidad intelectual que no le fue detectada hasta que ya era adulta, esta circunstancia lastró su formación personal, académica y laboral en su Badajoz natal. Pero no frenó sus ansias de inclusión social y con la ayuda de sus padres ha encontrado su lugar en la vida.

En la actualidad Maribel Cáceres vive en un piso tutelado en Montijo (Badajoz). Ella es miembro del Equipo de Líderes de Plena inclusión España. En 2018 entró en la Junta Directiva de la confederación y, desde junio de este año, es vicepresidenta. También forma parte del Patronato de la Fundación CERMI Mujeres y en octubre de 2020 se convirtió en la primera persona con discapacidad intelectual en formar parte del equipo del CERMI Estatal, entre otros cargos dentro del Tercer sector de acción social.

«Me considero una defensora de los derechos de las personas con discapacidad, especialmente de las personas con discapacidad intelectual, quiero evitar que la gente sufra muchas de las circunstancias desagradables que yo viví en mi infancia y en mi adolescencia», relata Maribel. Y es que esta extremeña de 37 años no tuvo una infancia fácil, como ella misma señala. «Mi familia y profesores desconocía mi discapacidad y en la escuela no podía seguir el ritmo de mis compañeros, eso hizo que me diesen de lado y se burlasen de mí, siempre estaba sola y la gente me consideraban la tonta, la rara del colegio», recuerda Maribel con cierto aire de tristeza.

Desde que le detectaron su discapacidad intelectual Maribel se puso manos a la obra para mejorar su situación. Se acercó al asociacionismo y en especial a la entidad Plena Inclusión Montijo, donde es uno de los miembros más activos y una gran trabajadora. «Al principio era raro, me costaba hablar, me tenían que sacar las palabras con un sacacorchos, pero con la ayuda de mis compañeros crecí poco a poco y me solté». «Gracias a esa evolución puedo luchar para que nadie pase por lo que yo pasé de niña y de adolescente», afirma orgullosa Maribel.

«Para mí es muy importante la labor que realizó con las diferentes asociaciones; quiero hacer visible a las personas con discapacidad intelectual«, destaca como integrante de Plena Inclusión Extremadura. «Pero también quiero dar información a la gente para que puedan entender, comprender y ayudar a la inclusión de las personas con discapacidad intelectual», esto último, según Maribel, es vital para el bienestar de este colectivo.