El SES premia a las enfermeras de Valdepasillas por sus clases de salud a discapacitados

Sesión de trabajo de las enfermeras en Down Badajoz. :: J. V. Arnelas/
Sesión de trabajo de las enfermeras en Down Badajoz. :: J. V. Arnelas

El programa persigue que los usuarios de Down Badajoz tengan más autonomía sanitaria y aprendan a cuidarse

A. GILGADO BADAJOZ.

La enfermería familiar y comunitaria se hace notar en los centros de salud de la ciudad, aunque todavía no es una especialidad reconocida por el SES. Talleres de educación sexual con adolescentes en San Roque, control de peso entre los mayores de El Progreso o fomento de la autonomía entre los discapacitados en Valdepasillas representan los ejemplos más recientes.

Parte del trabajo se hace fuera de las consultas, enseñando hábitos saludables. En Valdepasillas, por ejemplo, las enfermeras empezaron a visitar hace cuatro años a los usuarios de Down Badajoz. Sesiones semanales de hora y media en las que trabajan la alimentación, la higiene corporal o los primeros auxilios.

El programa ha sido reconocido ahora por el SES como un ejemplo de educación para la salud en la comunidad. Mercedes Villaverde, la tutora de las residentes que lo imparten, recuerda que empezaron porque querían poner en marcha una intervención directa en su área sanitaria. Si se ha prolongado, explica, es porque los beneficios resultan evidentes.

Han integrado a los pacientes en el programa de salud buco-dental y les han enseñado a llamar al 112 si tienen urgencias

Macarena Martínez es una de las enfermeras residentes galardonadas. Insiste en que gran parte del mérito hay que dárselo a las compañeras que arrancaron hace cuatro años.

Con un proyecto ya tan rodado, el reto ahora pasa por mejorar y actualizar. Trabajan conjuntamente con los monitores de Down Badajoz para detectar las necesidades a tratar. En los últimos meses han incidido mucho en la alimentación.

Los chicos comen en el centro, pero cuando salen fuera son muy proclives al consumo de dulces, bebidas gaseosas y chucherías. Conviene advertirles. Para que resulte efectivo, adaptan el mensaje a su capacidad. No se trata, explica Macarena, de proyectar un power point o limitarse a una charla. Tratan los temas a partir de juegos intuitivos y repetitivos para que asuman los conceptos. «Debe ser muy dinámico».

También han contactado con la higienista dental de Ciudad Jardín para integrarles en el programa gratuito de salud buco-dental de discapacitados del SES, les han enseñado a curarse si sufren un corte o a llamar al 112 si se encuentran con alguna urgencia. «Tratamos que sean lo más autónomos posible, que puedan resolver situaciones cotidianas».

Beatriz González de Vallejo, directora de Down Badajoz, anima a que este tipo de iniciativas se mantengan. En el programa, aclara, no solo hay chicos down, participan adultos de entre veinte y sesenta años con varias discapacidades y en muchos casos se están preparando para salir al mercado laboral.

Desde que participan en el taller de educación para la salud manejan conceptos básicos de primeros auxilios con más seguridad, lo que les permite afrontar situaciones de emergencias que se puedan encontrar. A las enfermeras del centro de Valdepasillas les gustaría dedicar más tiempo a esta actividad fuera del centro de salud.

Atienden a un grupo vulnerable con el que conviene repasar las rutinas. En estas semanas hacen hincapié con el lavado de manos. Lo normal es que en una sesión aprendan la idea básica, pero el reto consiste en incorporarla a su vida cotidiana. Cuando detectaron que muchos no se ponían la vacuna de la gripe, les explicaron sus beneficios hasta que se la pusieron. «Es algo muy abierto, vamos resolviendo dudas». La inmensa mayoría de los usuarios no sufren patología de base, por eso no se centran en la enfermedad sino en la promoción de una vida sana para conseguir más autonomía.

Enfermería comunitaria

Para la tutora de las residentes, el premio reivindica el papel que juega en el sistema público sanitario la enfermería familiar y comunitaria. En Extremadura los sanitarios se forman en esta especialidad, pero no tienen reconocida la categoría profesional.

En el 2014 entró la primera promoción de residentes por Valdepasillas y desde entonces rotan cada dos años. En la recta final se encuentra Macarena Martínez. Su plan de formación acaba en mayo tras 24 meses. Pronto estará en el paro y probablemente después le llamen de la bolsa del SES para quirófano o urgencias, un destino que nada tiene que ver con la especialidad en la que se ha formado y a la que accedió tras una oposición nacional.

En su convocatoria concurrieron 14.000 aspirantes para 994 plazas. Matrona suele ser la primera asignación en agotarse, pero también hay mucho interés por quedarse con las vacantes de familia y comunitaria porque en otras comunidades tienen la categoría profesional reconocida. «Yo elegí Badajoz porque soy de aquí y me gustaba esta especialidad. Dejé mi trabajo en cirugía en un hospital público para esta residencia».

Macarena lamenta que un programa tan completo se frene en seco y no pueda seguir ejerciendo como especialista. El plan formativo incluye rotaciones externas para conocer métodos de otras comunidades o países. En su caso, pasó un mes y medio en Ecuador. Desde siempre le interesó la atención primaria porque ejercen en el primer escalón al que llegan los pacientes cuando tienen un problema de salud.