Carmen Reja Guisado, cooperante por amor al arte
Es una pacense que ha estado un mes de voluntaria en Bolivia
alba baranda
La expresión 'por amor al arte' define una actitud desinteresada al ayudar a alguien. En el caso de Carmen Reja Guisado, esta demostración cobra doble sentido, ya que ha viajado este verano hacia Bolivia con la intención de ayudar a niƱos y jóvenes con necesidades especiales, pero a travĆ©s de solo un vehĆculo: el arte.
Carmen ha estado en el sudeste boliviano gracias al XIV programa de Voluntarios Expertos del Fondo ExtremeƱo Local de Cooperación para el Desarrollo (Felcode), cuya presidenta es Rosario Cordero. Se trata de unas ayudas para que los cooperantes extremeƱos aporten su tiempo, conocimiento y experiencia a los paĆses de AmĆ©rica del Sur. Felcode financia el viaje y les entrega un dinero de bolsillo para que hagan frente a los gastos de manutención. Una vez allĆ, los socios locales de este programa les facilitan todo el alojamiento y transporte.
Carmen trabaja en Aexpainba como profesora de taller. El director de esta asociación, Fernando DurÔn, al conocer su perfil, le habló de Felcode y la animó a participar. Motivada por el hecho de que la oenegé local boliviana trabaja con niños y jóvenes con discapacidad, echó la solicitud para entrar en el programa. «Cuando vi mi nombre entre tanta gente no daba crédito», indica.
Ā«Me habĆan dicho que Bolivia era un paraĆso, pero cuando lleguĆ© y solo vi caminos de tierra y gente en moto, fue tan grande el choque cultural que dije: aquĆ o no aguanto o me enamoroĀ», confiesa esta participante pacense. La ciudad que la acogió durante cuatro semanas fue San Ignacio de Velasco. Cuando fue conquistada por los espaƱoles, definieron a los oriundos como Ā«chiquitosĀ», asĆ que todo el extremo sudeste de Bolivia fue bautizado como ChiquitanĆa.
Uno de los objetivos que Felcode habĆa asignado a Carmen como experta en comunicación fue promocionar el rosario y la moda chiquitana. El primero de ellos es un objeto religioso tallado artesanalmente en madera de la misma forma que lo hacĆan los jesuitas cuando llegaron hace 270 aƱos a estos pueblos. Actualmente son los jóvenes con necesidades especiales los que realizan a mano un rosario por semana. Justo el 19 de julio de este 2018, coincidiendo ademĆ”s con el cumpleaƱos de Carmen, que para mĆ”s inri, se encontraba allĆ, el rosario chiquitano fue proclamado Patrimonio Artesanal y Cultural de la ChiquitanĆa.
Estos jóvenes tambiĆ©n son los encargados, junto a los artesanos de la zona, de tejer la ropa chiquitana, que Carmen cataloga como Ā«eleganteĀ». Para esta tarea, se inspiran en los elementos de las iglesias, reproduciĆ©ndolos en todos los diseƱos. Uno de los legados de esta cooperante ha sido dibujar objetos del entorno que le han llamado la atención, como tucanes o vegetación, y escanearlos para que los que realizan este trabajo puedan incorporarlos a sus patrones. AdemĆ”s, impartió un taller de psicologĆa del color Ā«para que salieran de su zona de confort textilĀ», asevera.
Ā«En Bolivia el amor por las cosas hechas a mano es necesarioĀ», argumenta. Durante su estancia, ha dado a los niƱos la libertad que otorga un pincel y un lienzo en blanco, y gracias a eso, han podido dibujar nuevos tejidos. TambiĆ©n se llevó su cĆ”mara de fotos y a raĆz de una sesión allĆ realizada, la oenegĆ© local ha ganado un importante concurso de fotografĆa boliviano.
Ā«Yo antes ni siquiera sabĆa quĆ© era el rosario chiquitano, porque no habĆa apenas informaciónĀ», cuenta Carmen. Por eso, cuando volvió de San Ignacio de Velasco, ella misma introdujo todos los datos que habĆa recopilado en la enciclopedia de Internet mĆ”s conocida; la Wikipedia.
Carmen no pierde la concentración cuando habla de su participación en este programa, pero a veces se le escapa una leve sonrisa. A pesar de que el cambio de alimentación causó estragos en su estómago durante unos dĆas, asegura no ver la parte negativa de ese mes que pasó en suelo boliviano.
Las tres primeras semanas estuvo alojada en un hotel en plena plaza del pueblo, pero un dĆa llegó a la recepción y le dijeron que habĆa un problema con su reserva y que no tenĆa habitación (eran las fiestas de San Ignacio de Velasco y los alojamientos estaban repletos). AsĆ que la organización rĆ”pidamente se puso a buscar un nuevo sitio donde pudiera pernoctar. Finalmente la mandaron al convento de las hermanas Clarisas, donde se sintió Ā«en la gloriaĀ». Esta voluntaria no tarda ni un segundo en responder afirmativamente que repetirĆa esta experiencia. Y es que, considera la cooperación Ā«necesaria para sacarle todo el provecho al verbo compartirĀ».
Un libro
Las ganas de ayudar y comprender a las personas con dificultades cognitivas le nacieron cuando un amigo suyo le regaló un libro de tres euros del rastro pacense. Se trataba de 'Art Brut, la otra mirada'. En esta obra se plasma la visión del arte las personas alejadas de los cĆrculos del arte; bien sea niƱos o con gente con diversidad funcional. Ā«Hasta ese momento habĆa hecho voluntariado pero no sabĆa por quĆ© estaba movida. Con ese libro todo cobró sentido y ahora sĆ© que quiero ser el altavoz de estas personasĀ», revela. El art brut se compara con el arte primitivo y ha inspirado a pintores de la talla de DalĆ o Picasso.
Gracias a esa otra mirada, Carmen empezó a formarse en discapacidad y a buscar trabajo en este Ć”mbito. Un camino que le ha llevado hasta San Ignacio de Velasco, donde no solo aguantó perfectamente un mes, sino que ahora, ademĆ”s, pregona que Ā«Bolivia es un paraĆso que enamoraĀ».