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Una voluntaria del centro muestra el proceso de creación. Siete personas con discapacidad han sido contratadas para la elaboración de mascarillas. S. GÓMEZ

Mascarillas que derriban barreras

Transparentes. Trabajadores con discapacidad de Sopemi elaboran mascarillas con el frontal de plástico para ayudar a personas con problemas auditivos

SOLEDAD GÓMEZ

Viernes, 2 de octubre 2020, 07:59

El uso obligatorio de la mascarilla en cualquier espacio público es algo a lo que muchos no consiguen acostumbrarse. Sin embargo, hay un colectivo para el que esta barrera protectora contra el virus se ha convertido más bien en un muro infranqueable. Se trata de las personas con problemas de audición. Para ellos es indispensable poder leer los labios o ver la expresión facial a la hora de comunicarse, algo que desde hace meses es casi imposible fuera del ámbito familiar por el uso de las mascarillas. Por eso, tareas cotidianas como ir a comprar, hacer una gestión administrativa presencial o acudir a una clase están condicionando su día a día.

Han sido muchos los que han manifestado ya este problema a entidades como Cocemfe Badajoz, que han demandado una solución para comunicarse con personas que no dominan la lengua de signos. Aunque en un principio la organización confeccionó algunas mascarillas con frontal transparente, pronto se dieron cuenta de que la fabricación debía ser a mayor escala, ya que cada vez eran más los colectivos que lo demandaban, como los docentes, logopedas, o familiares de personas sordas, como reconoció el presidente de Cocemfe Badajoz, Jesús Gumiel.

Por eso se propuso que los trabajadores de la Sociedad Peleña de Personas con Discapacidad (Sopemi) se implicada en el proyecto. Ayer comenzaron a elaborar las primeras mascarillas inclusivas con frontal de material transparente para facilitar la lectura labial. De este modo, se contribuye a fomentar la accesibilidad en la comunicación a las personas con discapacidad auditiva, y se ofrece una oportunidad laboral a personas con discapacidad física.

Se trata de las primeras mascarillas de este tipo que se confeccionan a gran escala en la región, que ya están siendo comercializadas a través de la página web mascarillasinclusivas.org. Existen dos tamaños y su precio es de 3,5 euros.

Esta es la última iniciativa del centro especial de empleo Horizontes de Sopemi, ubicado en Navalvillar de Pela, que ha permitido la contratación inicial de siete personas con discapacidad de varias localidades. Aunque muchos de ellos no son ajenos a esto de ponerse delante de una máquina de coser para dar respuesta a la demanda de mascarillas. Desde hace unos meses, en este centro también cosen y comercialización mascarillas higiénicas reutilizables homologadas.

Los nuevos modelos han pasado por un proceso de diseño minucioso y largo, según el presidente de Sopemi, Cristóbal Arroyo. Ha sido un mes en el que han realizado numerosas pruebas hasta dar con la mascarilla definitiva con materiales homologados. En este caso, está elaborada con tela 100% de algodón, cuya parte central ha sido sustituida por una lámina de fino plástico transparente y flexible «que permite coserlo a la tela sin que se rompa, y que tiene forma totalmente rectangular». Lo explica Maribel Cano, una voluntaria de Navalvillar de Pela que, de forma altruista, acude estos primeros días al centro para enseñar a los trabajadores cómo deben hacerse las mascarillas.

Demanda

Uno de los primeros colectivos que van a recibir estos modelos es el personal docente del colegio y el instituto de Navalvillar de Pela, según su alcalde, Francisco Javier Fernández.

Son algunos de los trabajadores que están percibiendo carencias en la enseñanza por el hecho de llevar mascarilla. Es el caso de profesores de lenguas extranjeras o incluso de maestro de Infantil «que trabajan mucho con los niños con la expresión y con el lenguaje en los primeros años de colegio», añadió Gumiel, convencido de que pronto el uso de estas mascarillas se extenderá a más sectores.

Demanda

En este centro están ya preparados para hacer frente a una demanda incluso de carácter nacional e internacional, ya que muchas de las máquinas de coser están ahora paradas, y se podría contratar a más personal.

Ese es otro de los valores de este proyecto, que ha vuelto a traer la ilusión a trabajadores como Miguel Ángel Pastor. Hace unos meses le llamaron para confeccionar mascarillas reutilizables y espera que con estos nuevos modelos su contrato se prolongue en el tiempo, «aunque si me tengo que quedar sin trabajo porque ya no sea necesario usar mascarillas, lo haré contento y ya buscaré otra cosa, porque será por un buen motivo», aseguró.

Aunque en la recámara también hay pendiente otro grupo de personas dispuestas a echar una mano si fuera necesario.

Es el Operativo Alpha, formado por mujeres de la región que durante la pandemia han cosido batas sanitarias y mascarillas de forma voluntaria. Este colectivo fue el primero en ofrecerse a dar forma a las mascarillas inclusivas, aseguró su responsable, Jaime Ruiz. «Cuando supimos que Sopemi también estaba en disposición de hacerlo pensamos que sería una buena forma de impulsar este centro de empleo, aunque si nos necesitan ayudaremos», apuntó Ruiz.

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