Mamen Arroyo. / HOY

Mamen Arroyo, una de las caras más conocidas y la voz de la discapacidad en Extremadura

Es una de las protagonistas del proyecto Extremeños Extraordinarios de Gentinosina Social, cuyo objetivo es mostrar ejemplos positivos de vida normalizada y romper los prejuicios y estereotipos existentes sobre las personas con discapacidad en Extremadura

REDACCIÓN

La cara de María del Carmen Arroyo es muy conocida para el público extremeño, ya que la cacereña es la presentadora del programa 'Escúchame', un espacio que emite Canal Extremadura donde cada sábado nos acerca al mundo de la discapacidad en la región. Mamen, como le gusta que la llamen, nació con parálisis cerebral, pero su discapacidad, que le plantea serios problemas de movilidad, no se diagnosticó exactamente hasta que cumplió los 35 años.

Ella es la pequeña de seis hermanos pero sus padres no la sobreprotegieron, siempre la trataron como a una más. «Nunca tuve un trato diferente al de mis hermanos por parte de mis padres», señala la cacereña.

«Por ejemplo, yo hacía mi cama por mi sola y mi madre simplemente revisaba si la había dejado bien; ellos siempre intentaron darme mi independencia para facilitar mi vida futura», agrega.

Con estas circunstancias Mamen Arroyo se declara una mujer afortunada «tuve una infancia muy buena, hice un grupo de amigas en el colegio y hasta el día de hoy seguimos manteniendo la relación y saliendo juntas». «Sé que esto para una persona con discapacidad a veces es difícil, la adolescencia es dura y puede ser muy complicado relacionarse con otras personas. Mi mayor virtud para superar estas situaciones es que nunca he tenido vergüenza y eso me ha ayudado a relacionarme bastante bien con otros chicos y chicas».

Bachillerato en Estados Unidos

Esta soltura y saber hacer hizo que, gracias a una beca de la ONCE, Mamen pudiera estudiar el Bachillerato Internacional en Nuevo México (EEUU). «Fue una experiencia vital increíble, yo nunca había subido en avión y de repente me vi a kilómetros de mi casa en otro país, me adapte muy bien a pesar de mis dificultades de movilidad y crecí mucho como persona», comenta Arroyo.

«Una de las cosas que pude hacer allí es voluntariado con personas mayores y fue muy gratificante que me ayudó a relacionarme y comprender el entorno de la ciudad donde residía», explica. Esta pequeña ciudad de Nuevo México era Las Vegas, distinta a la ciudad de los casinos. «Pude comprender lo diferente que es todo comparado con mi entorno en Cáceres, aquí tuve a mi primer novio, pude estudiar y formarme en teatro, algo que me fue muy útil para mi formación laboral en el futuro, en definitiva una experiencia de vida grandiosa". "Lo pasé muy bien en Nuevo México, quizás excesivamente bien», explica con una sonrisa pícara.

Terapia ocupacional

«Desde muy joven lo tenía claro, quería ser terapeuta ocupacional para ayudar a gente con situaciones similares a la mía y a ser posible desde ASPACE, la asociación que ha sido mi casa desde pequeñita cuando inicié mis tratamientos gracias a ellos«, relata Mamen. Y es que una vez superado el bachillerato Mamen estudió Terapia ocupacional en la Universidad de Cáceres, una época que recuerda con cariño y de la que guarda otro gran grupo de amigas; según índica ella misma.

«Estudié terapia ocupacional por vocación y muy bien asesorada por mis hermanos y padres que veían una buena salida laboral para mí y un trabajo que se ajustaba bastante bien a mis características. Además al trabajar en un sitio cómo ASPACE he podido adaptar bastante bien mis horarios y necesidades, trabajando por la tarde la mayoría de días y pudiendo hacer una jornada reducida que se adapte a mis necesidades físicas».

Hay que recordar que es una labor muy física en el trato con los pacientes y la movilidad de Mamen es limitada por su discapacidad que a su vez es degenerativa.«Trabajar en ASPACE es especial para mí, trabajo en la misma sala en la que recibía tratamiento de pequeña y eso me hace estar feliz, además de poder ayudar a otros pacientes a superar situaciones que yo ya he vivido y a veces son difíciles de afrontar», concluye la cacereña.

Reivindicativa

Pero si por algo destaca la arrolladora personalidad de Mamen Arroyo es por su capacidad para defender los derechos de las personas con discapacidad, además de visibilizar sus necesidades y anhelos. «En mi trabajo siempre trato de facilitar y poner énfasis en el afrontamientos de las familias, es muy difícil tener un hijo con discapacidad y el primer paso par adaptarse y tener una vida feliz es aceptar y afrontar la situación», relata.

En este sentido, Mamen Arroyo explica que «;es complicado compaginar las diferentes terapias que un niño con parálisis cerebral tiene, a eso hay que sumar si esas terapias son en el mismo centro, realizar las tareas de la escuela y hacer algo tan vital cómo jugar y relacionarse con otros niños, evitar lasobreprotección es muy importante».

Por otro lado, la extremeña también quiere romper una lanza a favor de la educación especial para cualquier discapacidad que conlleve un déficit cognitivo. «Es muy difícil que los niños con discapacidad puedan seguir el ritmo de otros jóvenes sin discapacidad, además la mayoría del profesorado está poco capacitado para tratar la discapacidad por eso es necesario seguir con estos centros educativos». Además, Arroyo añade que «una solución intermedia sería mantener la educación especial y en determinados momentos realizar actividades con niños sin discapacidad».

Televisión

Otra de las pasiones de Mamen es su trabajo en Televisión. La cacereña es la presentadora del programa «Escúchame», un espacio que da visibilidad al mundo de la discapacidad. «Trabajar en televisión me apasiona y me ha servido para evolucionar personal y laboralmente, para este trabajo me ayudó mucho mis clases de teatro en USA», afirma Arroyo.

Mamen fue seleccionada en un casting de más de 600 personas celebrado en Mérida. «Mi hermana trabaja en la unidad de atención al estudiante de la Universidad de Extremadura y me avisó del casting, yo me animé a presentarme, no tenía nada que perder y de repente me vi trabajando en la tele», describe

Mamen entre risas apuntando que este trabajo ha sido una gran oportunidad para dar a conocer la discapacidad en la región.

Además, gracias al programa Mamen también ha podido dar sus primeros pasos en el mundo del cine tras rodar un cortometraje del que fue protagonista. «Buen día» es el título de una obra en la que se muestra un problema bastante invisible: la violencia de genero dentro de la discapacidad, algo que según la protagonista se esconde socialmente. El corto fue coproducido por Cermi Extremadura y Emblema Films en 2019 y dirigido por Antonio Gil.

Pero el mundo audiovisual además de experiencias laborales también le ha traído buenas experiencias personales. Y es que en los primeros años trabajando conoció a su actual pareja con la que se casará a finales de este verano, un paso más en la vida de esta extremeña extraordinaria que cada fin de semana nos acerca al mundo de la discapacidad y nos anima para caminar juntos hacia la normalización del colectivo.

Gentinosina Social ha desarrollado este proyecto con el fin de dar a conocer historias de superación y normalización donde los protagonistas son personas con discapacidad de Extremadura que se han desligado del paternalismo y la condescendencia para tener una vida plena. El proyecto consiste en la selección de estas historias de vida y su difusión a través de distintas plataformas de comunicación con el objetivo de visibilizar ejemplos positivos de personas con discapacidad en Extremadura como ejemplos de vida normalizada.