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«Si no fuera por las viviendas tuteladas, las personas con inteligencia límite y discapacidad intelectual ligera no hubiéramos salido adelante»

Estos pisos son una gran oportunidad para que las personas con inteligencia límite y discapacidad intelectual ligera puedan ser más autónomos y mejorar su calidad de vida de forma importante

INFORMA FÁCIL | FUNDACIÓN MAGDALENA MORICHE

Juan Luís hace un cocido casero muy bueno. Y los macarrones a la carbonara tampoco se le dan nada mal.

Es uno de los 32 usuarios que actualmente viven en las viviendas tuteladas que Aexpainba tiene en Badajoz desde el año 2007.

Él lleva 10 años en la vivienda, donde ha aprendido a cocinar y a limpiar, entre otras muchas cosas, para poder desarrollar su independencia.

Aexpainba, Asociación Extremeña de Padres para la Integración,

el Bienestar y la Autonomía, trabaja diariamente para mejorar

la calidad de vida de las personas con inteligencia límite

y discapacidad intelectual ligera, y también la de sus familias.

Las personas con discapacidad intelectual ligera tienen un cociente intelectual que está entre 55 y 70, mientras que las personas con inteligencia límite están entre 70 y 85.

La Organización Mundial de la Salud considera que la «inteligencia normal» se encuentra entre 85 y 115. Por este motivo,

estas personas necesitan apoyos individuales y continuos

para que puedan realizar sus derechos y deberes,

ya que tienen muchas capacidades, pero pocas oportunidades.

«Si nos dan oportunidades, podremos demostrar nuestras capacidades». Esta frase de Magdalena Moriche,

presidenta de la asociación, define bien la labor de los pisos tutelados, que dan la oportunidad a sus residentes

de ser autónomos y aprender a llevar una casa.

Aexpainba tiene 5 viviendas dedicadas a este fin,

aunque, en este momento, solo hay 4 ocupadas.

En ellas viven 'familias' de 8 miembros, cada uno con su habitación y baño privado, pero con zonas comunes para poder compartir momentos juntos.

José María vive en uno de estos pisos y lo que más le gusta

de la convivencia es escuchar a sus compañeros

y ver cómo se pueden ayudar entre ellos.

A sus 19 años estudia Artes Gráficas y su tiempo libre lo dedica principalmente al deporte, ya que es un gran amante de la calistenia, que consiste en hacer ejercicios físicos que se realizan con el propio peso del cuerpo.

Por la mañana, todos los usuarios de las viviendas tuteladas estudian, trabajan o acuden al centro de Terapia Ocupacional,

según indica Fernando Durán, el director gerente de Aexpainba. «Por la tarde tienen su ocio. Salen a pasear, van al cine,

quedan con los amigos o las parejas, o simplemente

están en su casa», añade. Las plazas son de por vida,

aunque uno de los objetivos que persigue la organización

es que este recurso sea un paso para poder conseguir una vivienda propia. Y es que la inclusión en la sociedad es un éxito y motivo

de alegría para Aexpainba. «4 personas que han vivido en estos pisos, ahora son totalmente independientes y viven en diferentes lugares de la región, pero para ello tienen que cumplir una serie

de condiciones, como tener un nivel bajo de dependencia o no disponer de medios económicos», destaca Fernando, el gerente de Aexpainba.

Para supervisar el día a día de los habitantes de las viviendas tuteladas, Aexpainba cuenta con 16 monitores.

Siempre hay uno por casa, pero no realizan las tareas de la misma, sino que enseñan a los residentes a hacerlas. Ellos limpian,

van al supermercado a hacer la compra e incluso cocinan.

«Yo siempre les digo que su labor es muy importante,

porque están gestionando los proyectos de vida de personas», afirma Fernando Durán.

Tanto mejoran la autonomía personal y la inserción social

en los pisos tutelados que, a veces, las propias familias

se sorprenden cuando los usuarios van de vacaciones,

cuentan desde la asociación.

Ellos están contentos de poder tener la oportunidad de vivir

en este recurso que les hace más libres y más felices.

«Si no fuera por esto, y por Magdalena Moriche,

muchos no hubiéramos salido adelante», cuenta José María,

que cuando llegó a su vivienda no estaba nervioso

porque sabía que se incorporaba a «una gran familia».

Quien sí lo pasó un poco peor al principio fue Serena,

compañera de José María y Juan Luis.

«Venía sola de mi pueblo, Villanueva de la Serena,

y me daba miedo una ciudad tan grande, pero poco a poco

me fui adaptando», recuerda. También cuenta que esa maleta inicial que traía, venía llena de ilusión, pues por fin iba a poder cumplir muchos de sus proyectos. Uno de ellos era estudiar

y ahora lo está llevando a cabo en la Escuela de Adultos.

En los ratos libres que le dejan los estudios,

a Serena le gusta ver películas, siendo su favorita 'Cadena Perpetua'. Sin embargo, la preferida de Juan Luis es 'Campeones'.

Además, todo el mundo le dice que se parece físicamente

a uno de los protagonistas y esto le saca una gran sonrisa

cuando lo cuenta. Este pacense es, asimismo, el presidente

de la comunidad de pisos tutelados y se encarga de vigilar

que todo funcione correctamente.

«Al principio la gente fumaba mucho en el portal y puse carteles

y pegatinas para que no lo hicieran», explica.

A Juan Luis le gustan las manualidades. Estos días está realizando con su monitora Emilia en el Centro Ocupacional

una portada para libros que enseña con orgullo.

Además, disfruta dando paseos con su pareja y yendo al cine,

aunque ahora sus aficiones se han visto un poco limitadas, al igual que las de la mayoría de personas, por el coronavirus.

Precisamente, durante la pandemia, los costes de las viviendas tuteladas han aumentado. Antes de la crisis sanitaria,

este servicio estaba abierto de lunes a viernes de 4 de la tarde

a 9 de la mañana. Además, la mayoría de residentes

volvían con sus familias los fines de semana y solo quedaba una para casos excepcionales. Pero la nueva normalidad ha cambiado por completo el funcionamiento habitual de los pisos y con él,

el presupuesto inicial. Ahora los usuarios no pueden ir a sus hogares salvo causa de fuerza mayor. Esto hace que Aexpainba haya pasado de tener una sola vivienda abierta los fines de semana y vacaciones, a tener 4.

Aunque este recurso está financiado por el Sepad, que es el Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención

a la Dependencia, los gastos han aumentado y por ello,

algunas entidades sin ánimo de lucro, es decir, que no pretenden ganar dinero, como la Fundación La Caixa, han querido colaborar económicamente y así asegurar que las nuevas necesidades ocasionadas por la covid-19 estén cubiertas.

El fin es que las personas con inteligencia límite y discapacidad intelectual ligera no se vean en una situación débil

a causa de la pandemia que estamos viviendo,

y puedan continuar con su camino hacia la integración total.