Jesús se siente seguro con Perla

Ana Gómez, madre de Jesús, junto a Juan Miguel Tadeo, instructor de Terracan. :: ARNELAS/
Ana Gómez, madre de Jesús, junto a Juan Miguel Tadeo, instructor de Terracan. :: ARNELAS

La nueva normativa de perros de asistencia en Extremadura hará más fácil la vida de sus usuarios

THAMIRIS MITTERBADAJOZ.

«Le hemos quitado hasta la medicación de hiperactividad que estaba tomando de lo bien que está desde que tenemos a Perla», comenta Ana Gómez cuando le preguntan por la evolución de su hijo, Jesús Serrano. El pequeño tiene ocho años y su evolución ha sido muy positiva desde que lo acompaña un cachorro de perro labrador que está siendo adiestrado para asistir a personas con trastornos del espectro autista. Perla empezará la formación específica en octubre. Primero ha tenido que pasar por la fase de socialización y vínculo, sólo es el primer paso, pero la madre del pequeño cuenta entusiasmada que ya es posible notar el cambio en su hijo. «Jesús ha mejorado el nivel de comunicación. Ha pasado de no decir nada a decir 'quiero mayonesa', por ejemplo».

«A mi hijo le hemos quitado hasta la medicación», afirma Ana Gómez, madre de un niño que ya cuenta con un can de apoyo

El niño lleva desde noviembre con el cachoro, que está siendo adiestrado por la asociación Terracanbadajoz, dedicada a la formación y adiestramiento canino. Ahora, Ana Gómez se dispone a presentar la documentación necesaria para legalizar la situación de Perla como perro de asistencia, una tarea en la que cuenta con el apoyo de Juan Miguel Tadeo, uno de los instructores con los que cuenta Terracan.

Perros formados para asistir a personas enfermas ya existían, pero desde el pasado jueves, 1 de agosto, quienes los utilizan tienen libre acceso a un largo listado de lugares públicos y privados en los que se incluyen restaurantes, supermercados, transporte público, hospitales o centros de enseñanza. Ahora, las restricciones son mínimas y se limitan a los quirófanos y otras zonas sensibles de los hospitales o las cocinas de restaurantes. Tampoco pueden montarse en los aparatos de los parques de atracciones o entrar en las piscinas. Pero el avance es sustancial para quienes necesitan de este apoyo.

 «Espero que esto ayude a muchas personas, este es el objetivo principal de un perro de asistencia»

«Espero que esto ayude a muchas personas, este es el objetivo principal de un perro de asistencia» Juan Miguel Tadeo Instructor

Estas son algunas de las cuestiones que vienen recogidas en la Orden aprobada el 24 de julio de 2019 para regular el uso de los perros de asistencia. «Extremadura se pone a la cabeza en este ámbito», asegura Jesús Gumiel, presidente de la Asociación para la Atención y la Integridad Social de las Personas con Discapacidad Física de Extremadura (Apamex). «Tenemos un texto modélico, porque recoge todos los aspectos necesarios y también los fallos incurridos en otras comunidades autónomas», añade.

Para realizar el texto de la normativa, la Junta de Extremadura contó con el asesoramiento de Terracan y con Apamex.

Los perros guías que auxilian a personas con discapacidad visual ya estaban regulados en la región. Sin embargo, la reglamentación anterior no incluía a los otros cinco tipos de perros de asistencia, que son los encargados de ayudar a personas con algún tipo de discapacidad.

Se puede diferenciar entre perro señal, que acompaña a las personas con discapacidad auditiva y les avisan de diferentes sonidos e indica su origen; perro autismo, cuya labor es preservar la integridad física de estos usuarios y mejorar la calidad de vida de los mismos; y perro epilepsia, educados especificamente para detectar y avisar antes de que se produzcan crisis epilépticas.

Además, está el perro de movilidad, que ayuda a las personas con discapacidad física a realizar actividades de la vida diaria. Y el perro diabetes, adiestrado para detectar y alertar de subidas y bajadas de azúcar.

La madre de Jesús explica que los perros de asistencia para autistas dan seguridad a sus guías, ya que impiden, por ejemplo, que una persona autista comience a correr. «El perro no le va a juzgar por nada de lo que haga, le acepta tal cual es. Perla le transmite calma, Jesús se siente seguro con ella», añade.

Gómez no descarta la posibilidad de que el perro de asistencia vaya al colegio con Jesús una vez que la documentación sea aprobada. «Si en el colegio se siente a gusto y va a mejorar aún más, es un recurso que está ahí y se debe aprovechar».

Pero no cualquier persona puede disponer de un perro de asistencia. Es necesario que «el usuario tenga una discapacidad reconocida igual o superior al 33% o que esté diagnosticado como persona enferma con diabetes, epilepsia o autismo», afirma Gumiel.

«Un perro de asistencia mejora la calidad de vida de las personas con discapacidad, pero también de aquellas que no tienen el porcentaje establecido y sí tienen una enfermedad que el perro sea capaz de detectar», añade.

Tadeo aclara que antes deben haber sido adiestrado por un centro homologado en Extremadura y reunir unos requisitos sanitarios.

Para que el animal pueda acceder a cualquier espacio junto a su usuario es necesario que esté registrado y tenga su carnet de identificación de perro asistente. Además de haber sido educado en un centro de adiestramiento habilitado por la Junta de Extremadura.