El CEE La Hormiga Verde recicló más de 200 toneladas de residuos en su primer año de actividad

La mayoría de sus empleados son personas con algún tipo de discapacidad y su gerente, Ignacio García, asegura que el ambiente de trabajo es inmejorable

JAIME PANADERO

La Hormiga Verde, cuya sede se encuentra ubicada en Villafranca de los Barros, gestionó durante el año pasado 219,3 toneladas de RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos o Electrónicos) en total. Así lo recoge el informe de actividad empresarial de 2019 publicado en su página web, que también señala otros datos interesantes: gracias a la labor que llevó a cabo la empresa, ha conseguido ahorrar también 17.443 kilos de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, 812.290 kWh de energía y 357.611 litros de petróleo.

«Nosotros desmontamos por completo todo lo que recibimos e intentamos aprovechar al máximo los materiales que contengan. Extraemos las materias primas y volvemos a introducirlas en el mercado para que tengan un nuevo uso», explica Ignacio García, gerente de La Hormiga Verde. Los principales productos que se recuperan son chatarras férricas y materiales electrónicos, aunque están avanzando mucho también en el reciclaje de plásticos.

La Hormiga Verde inició su andadura hace poco más de un año, pero la plantilla de empleados no ha parado de crecer: ya cuenta con 16 trabajadores y a partir de esta próxima semana se unirán dos más. «Queremos acabar el año con 20 o 21 personas», apunta Ignacio García.

Una de las características que hace más especial este proyecto es su fuerte componente social. Es un Centro Especial de Empleo (CEE) donde la mayor parte de sus integrantes son personas con algún tipo de discapacidad. «Estoy muy feliz de poder crear empleo y encima hacerlo para personas con discapacidad. Tenemos un equipo de trabajo espectacular, es de las cosas que más orgullosos me siento. Y el ambiente es inmejorable», indica el gerente.

La empresa tiene aún mucho potencial para seguir creciendo. «Cada vez hay más residuos electrónicos porque cada vez la sociedad utiliza más aparatos, por lo que trabajo no nos va a faltar. Y queremos diversificar y ampliar nuestro ámbito de actividad, trabajando con otros materiales, como el plástico. La idea es aprovechar toda la materia prima de todo, que nada acabe en la basura», añade.

Para recoger materiales, la empresa cuenta con una red propia con más de200 Micro Puntos Verdesrepartidos por toda la región. Allí se pueden depositar equipos de telecomunicaciones (móviles, routers, cables...) e informáticos (ordenadores, portátiles, tabletas...), pequeños electrodomésticos (tostadoras, cafeteras, batidoras...) y hasta residuos solidarios, como tapones.

Colegios, institutos, ayuntamientos y organizaciones de todo tipo colaboran con la entidad recibiendo residuos a través de particulares, y es el personal de la compañía el que se encarga de llevarlo de forma gratuita hasta las instalaciones de Villafranca. «Ponemos una caja y cuando está llena de aparatos, nos avisan para ir a por ella. Somos muy proactivos en ir a buscar los residuos, eso es lo que nos diferencia del resto. Y yo creo que esa es la clave, porque todo el mundo tiene muchos aparatos que ya no usa, pero no sabe dónde tirarlos. Nosotros lo tenemos claro: cuanto más se recicle, más puestos de trabajo podremos crear», asegura García.

Premios recibidos

A pesar de su corta trayectoria, ya ha recibido varios premios empresariales, como el galardón otorgado por Acción contra el Hambre a la Mejor Idea de Negocio de Economía Verde y Circular o los I Premios Demolab Maker, donde se alzó con las categorías 'Proyecto de mayor proyección' y 'Mejor proyecto alineado con Economía Verde y Circular'. Además, también fue finalista en los Premios Extremadura Empresarial 2019 como Mejor Empresa Social.

Una de sus iniciativas más exitosas son los concursos de reciclaje entre los centros escolares. El año pasado participaron un total de 88 centros y se recogieron más de 70.000 kilos de basura electrónica, y este curso han iniciado dos competiciones más, con centros de Secundaria y Primaria, coordinadas a través de la Consejería de Educación. Los centros que más kilos de residuos recojan son galardonados con premios como impresoras 3D o kits de robótica. De esta forma, pretenden fomentar el reciclaje también entre los más jóvenes.