Gerardo enseña a Francisco a hacer la compra

Gerardo enseña a Francisco a hacer la compra

Un proyecto de Plena Inclusión ayuda a personas con discapacidad para que se desenvuelvan en su día a día

M. ÁNGELES MORCILLOMÉRIDA.

Hacer deporte, realizar la compra diaria, visitar espacios culturales y exposiciones, tomar un refresco en una terraza o participar en la vida diaria de una ciudad... Cosas sencillas que las personas hacen de manera habitual, rutinaria y con total normalidad se convierten en una tarea difícil de asumir e, incluso inalcanzable, para personas con alguna discapacidad intelectual. Acciones sencillas que no pueden realizar por sí solas sin determinados apoyos, pero que mejoran su calidad de vida y su inclusión real en la sociedad. Que potencian su autodeterminación y su participación en la sociedad.

Para que no se les haga cuesta arriba, e incluso puedan disfrutar a la hora de salir con sus amistades o realizar cualquier actividad diaria, estas personas ya pueden contar con apoyos personalizados en su entorno. Como Francisco Javier Morcillo, una persona de Plena Inclusión de Villanueva de la Serena al que acompaña Gerardo Torres.

Esta es una iniciativa que Plena Inclusión puso en marcha en 2017, que ahora se consolida y que se desarrollará, en principio, hasta final de año.

Todas las actividades son personalizadas y han sido consensuadas entre la persona con discapacidad intelectual, que ha expresado sus deseos y preferencias, su familia, y el profesional de referencia de la entidad a la que pertenece.

Inclusión real en la sociedad

El presidente de Plena Inclusión, Pedro Calderón, explica a HOY que el modelo de apoyo personal es una herramienta clave para conseguir la inclusión real de todas las personas en la sociedad. «Pretendemos avanzar hacia los modelos de asistencia personal en el entorno donde la persona vive. Una forma más de asentar a la población en el territorio. Lo ideal es que la persona tenga la asistencia personal en el lugar donde vive, en su entorno. Porque es la única manera de conseguir la plena inclusión de forma real más allá de los servicios que se presta desde el Marco de Atención a la Discapacidad de Extremadura (Madex).

Plena Inclusión son 27 entidades que engloban a 4.500 personas con discapacidad a los que presta servicios y apoyos asociados el Madex.

La responsable del programa, Matilde Vivas, indica a HOY que este modelo de apoyo debería darse a todas las personas con discapacidad. Pero la falta de recursos obliga a que se tengan que seleccionar los beneficiarios. Así que va, prioritariamente, dirigido a personas con discapacidad intelectual que se van haciendo mayores, que sufren alteraciones de la salud mental o que tienen grandes necesidades de apoyo y están muy limitadas. El objetivo de esta iniciativa es acompañar y apoyar a la persona con discapacidad intelectual en su entorno, favorecer su inclusión y fomentar su participación en la sociedad con las relaciones personales.

El proyecto piloto se llevó a cabo en 2017 con cuatro personas. El impacto y los resultados en sus vidas fue inmenso. Por eso se prosiguió en 2108, en el que se atendieron a unas 50 personas. Tras los buenos resultados conseguidos, Plena Inclusión Extremadura consolida este año este modelo de apoyos personalizados en colaboración con sus entidades. El proyecto se desarrolla actualmente en trece entidades de la federación. «El buen funcionamiento de este modelo se refleja en la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual, de sus familias y de la comunidad en general, que también se implica con ellos», indica Vivas.

Con este recurso «se da respuesta a una necesidad no cubierta ni regulada en el Madex». Con esto se refiere a la necesidad de acompañar y dar soporte a los proyectos de vida de las personas con discapacidad intelectual sin sacarlos de sus entornos habituales. Trabajando codo con codo con su familia, su comunidad u otras personas en los que se apoyan para poder desarrollar su vida de la forma más normal.

Hogar familiar

Plena Inclusión recuerda que la vida cotidiana de estas personas se desarrolla entre la entidad a la que acuden a diario y su hogar familiar. Habitualmente, estos carecen de los recursos necesarios para participar en actividades comunitarias y en muchas ocasiones no se benefician de las oportunidades que ofrece la sociedad al resto de personas.

«La red de servicios acreditada por la Junta de Extremadura se desarrolla en centros específicos de 9 a 17 horas. Esto facilita que la persona reciba determinados terapias y tratamientos en la red de discapacidad. Pero estas personas, como las demás, tienen una vida mucho más allá del horario de estos centros. Y como tienen dificultades para desarrollarla con total normalidad y hacer actividades vinculadas a sus intereses, cuando salen de estos lugares se encuentran con una vida totalmente plana, y no plena. Esto ocurre sobre todo en poblaciones pequeñas, donde algunas de estas personas llegan a casa y su vida se limita a poco más que a ver la televisión y dormir. Sus vidas se circunscriben a sus familiares y poco más», explica Vivas.

El proceso de selección de las personas de apoyo se hace para que una de estas siempre acompañe a una persona con discapacidad. En la mayoría de los casos, proceden de las propias entidades de Plena Inclusión. Personas que se quieren implicar en proyectos de vida concretos de gente que ellos conocen. «Son personas con experiencia en el ámbito de la discapacidad intelectual y sensibles con este modelo de apoyo. Básicamente son educadores monitores y hay desde terapeutas ocupacionales y técnicos de atención sociosanitaria a educadores sociales... Pero siempre son personas empáticas y comprometidas», declara. Estas personas son contratadas y están financiadas por la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales con cargo a la asignación tributaria del 0'7% del IRPF, y por la Dirección General de Servicios Sociales, Infancia y Familias.

A partir de septiembre, Plena Inclusión tiene previsto que las personas de apoyo cuenten con un compañero. Por zona, será el enlace con la comunidad para fomentar y aumentar, aún más, la participación en la sociedad de la persona con discapacidad

En la actualidad más de medio centenar de personas disfrutan de este programa. Pertenecen a trece asociaciones, situadas en Zafra, Almendralejo, Badajoz; Don Benito, Jerez, Mérida, Montijo, Villanueva, Azuaga, Cabeza del Buey, Puebla de Alcocer, Villafranca de los Barros; y Aexpainba.

Los resultados conseguidos en 2018 llevan a Plena inclusión Extremadura a plantear la necesidad de que este modelo de apoyo personalizado se implemente en toda la región.

Más