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Mediadoras gitanas logran reducir el absentismo escolar a la mitad

El programa 'Zaro' trabaja con unas cien familias de cinco colegios de la ciudad para evitar que los niños falten a clase

Rocío Pérez (técnico) y sus mediadoras gitanas, Manuela Silva, Noemí Torosio y María Jesús Torosio. CASIMIRO MORENO
BADAJOZ
Van a casa a hablar con los padres, a contarles lo importante que es la escuela, que los niños aprendan y que puedan acceder a una educación. Y también les explican los problemas que van a tener si los menores faltan a clase. Y la mayoría de las veces, la charla funciona. Aunque sea necesario repetirla varias veces durante el curso. Es la labor que llevan a cabo María Jesús Torosio Salazar, su hermana Noemí, Manuela Silva Vargas y Pastora Saavedra Salazar, mujeres gitanas veinteañeras que hacen las veces de 'mediadoras' en diversos colegios de Badajoz. Ellas forman parte del proyecto 'Zaro' (que significa azúcar en caló) de la Federación Conciencia Gitana de Extremadura (Fecogex), que funciona en Badajoz desde 2001 y se encarga de luchar contra el absentismo escolar. Al frente del mismo está Rocío Pérez Moreno, la 'técnico'.
«La idea es ayudar a los menores en desventaja social. Hemos conseguido reducir el absentismo hasta en un 50%, realmente es un logro», asegura Pérez. Y añade que el pasado curso se hizo el seguimiento de unas 100 familias. «Son unas 20 por cada colegio en el que actuamos, que son el Manuel Pacheco, San Pedro de Alcántara, Santa Engracia, San Fernando y Leopoldo Pastor Sito».
Asegura Rocío que una de las claves para que el proyecto funcione es que las mediadoras son gitanas. «Ha habido veces que he ido yo y no he conseguido nada, pero van ellas luego y es distinto porque se conocen». Las visitas al domicilio son muy importantes y un factor fundamental para convencer a los padres: «Se le dice que no se pueden llevar a los niños al mercado, ni dejarlos en casa durmiendo o cuidando de los hermanos más pequeños. Muchos de ellos no son conscientes porque antes no se corría tanto riesgo».
A principio de curso
Otras de las actividades de 'Zaro' -que está subvencionado por la Diputación de Badajoz- son charlas en los colegios con el personal docente para dar a conocer la cultura gitana y, «algo fundamental», una campaña de matriculación a principio de curso para la captación de nuevos alumnos de Infantil de tres años. «Como esa enseñanza no es obligatoria, es más difícil que los chicos vayan. No hay casi ningún niño matriculado. Pero si empiezan a esa edad, después no les cuesta tanto trabajo enganchar con Primaria».
Sin embargo, cuando se celebra la semana de la cultura gitana, todo el mundo acude a clase. «En el colegio San Pedro de Alcántara (donde fue la última) se ha notado mucho, han venido muchos más, así se les incentiva».
Pero también hay cosas negativas contra las que «se debe seguir luchando». Por ejemplo, «hay niños que de 30 días, sólo van 10 a clase, y familias que los propios directores de los centros nos piden que por favor no nos metamos porque son familias de tener disputas, que se han tenido que ir del barrio y por eso el niño falta».
Sin embargo, el balance, en general, es positivo. Están contentas con los resultados, aunque saben que no pueden bajar la guardia.