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«No queremos que Cáceres se convierta en una ciudad inactiva»

LA ONG organiza una recogida de firmas el 5 de junio tras la que se hará un maratón fotográfico en apoyo a un preso político chino

Alejandro Corchado, en el Paseo de Cánovas. CHENCHO
AMNISTÍA INTERNACIONAL Había un pueblo al pie de una montaña donde no crecía nada porque siempre estaba a la sombra. Una mañana, el más viejo el lugar estaba tomando té y decidió mover la montaña con la cucharilla. Le dijeron que estaba loco y él respondió: Sé que no voy a mover la montaña, pero alguien tiene que empezar. El relato lo cuenta Alejandro Corchado (Cáceres, 1983), portavoz de Amnistía Internacional en Extremadura, y refleja según dice a la perfección la filosofía de la oenegé. Corchado fue nombrado hace poco más de medio año coordinador regional y aunque es joven, experiencia no le falta.
Este estudiante de Derecho ha estado trabajando en una asesoría jurídica para inmigrantes y ha participado en un proyecto de cooperación en Nicaragua. Asegura estar «muy motivado», algo que se certifica tras charlar con él. Hace pocos días, presentó el informe anual sobre el estado de los derechos humanos en todo el mundo en Cáceres, algo que se hace «por primera vez en la región».
-Ha sido nombrado hace poco coordinador regional. ¿Qué es lo que se encontró al llegar?
-Llevábamos un tiempo con poca actividad y la verdad es que hemos conseguido reactivar el grupo. Mis antecesores, Félix Collado y Santos Jorna, han hecho un buen trabajo, pero tras la marcha de Félix, el grupo quedó parado. Desde que llegué, hace seis o siete meses, estamos creciendo exponencialmente en cuanto a socios y activistas. Ahora somos 260 socios y trece voluntarios. Somos un grupo muy joven pero que también se nutre de la experiencia de los veteranos. Más que una organización, me gusta decir que somos un movimiento de personas que trabaja para personas. Tenemos como meta cambiar el mundo, pero hay que tener en cuenta que trabajamos a diario con gente que sufre.
-¿Cuáles son los proyectos más inmediatos de Amnistía en Cáceres?
-Ahora mismo estamos tratando de lograr la liberación en China del preso político Yang Chu Ling, que está sufriendo torturas e incomunicación. La iniciativa más inmediata es una recogida de firmas a favor de Ling. Será el próximo 5 de junio a partir de las 10 horas en el Paseo de Cánovas. Intentamos ser muy creativos para llamar la atención, por lo que daremos una pulsera como la que se entrega en los festivales. Con ella, la gente se acercará al stand para que un fotógrafos les tome una imagen en pleno salto. Siguiendo un poco con la leyenda urbana que dice que si todos los chinos saltasen a la vez se cambiaría el eje de la tierra, nosotros queremos saltar para cambiar el eje de los derechos humanos en China.
-¿Y proyectos futuros?
-Estamos trabajando para crear una red de escuelas por los derechos humanos. La idea es que un profesor coordine a varios chavales que quieran defender la causa. También trabajamos en la creación de un grupo en la Universidad de Extremadura. Queremos que sea un centro activo y que no se convierta en un páramo. Cuando llegué a la Universidad, eché en falta actividad, acción, gente que quisiera hacer cosas. Nosotros buscamos los matices dentro de los trazos gruesos, queremos que la ciudad genere ciudadanos críticos y que Cáceres sea un referente en derechos humanos, tanto en su estudio como en la denuncia de éstos. No queremos que se convierta en una ciudad inactiva.
-¿En qué consiste el trabajo de los activistas?
- El trabajo que hacemos es de denuncia. Si uno quiere luchar por la defensa de los derechos humanos va a tener muchos ámbitos: debate, formación, actuaciones concretas en la calle e incluso investigación. Estamos en un momento en el que se critica mucho a la gente joven, que siempre relacionan con el botellón o con violencia. Yo creo que somos una generación que mezcla duda y esperanza, incertidumbre y capacidad de cambiar la realidad.
-Supongo que también debaten mucho...
- Todas las semanas nos reunimos en nuestra sede, en la calle Moret, para debatir sobre un tema relacionado con los derechos humanos. Es una cita fija: todos los miércoles a las 19 horas. Allí intentamos conseguir los matices, que cuando tengas una opinión sea formada y no a impulsos de otras opiniones. Creo que es el momento de decidirse y empezar a optar.
-¿Escasea la solidaridad o los cacereños son muy generosos?
- Creo que la gente es solidaria, pero muchas veces a golpe de corazón. Hay que entender que antes del desastre en Haití había violaciones de derechos humanos y pobreza y que después también las va a haber. Están muy bien las ayudas puntuales, pero la solidaridad tiene que venir unida a la justicia.
-¿Qué retos se ha marcado?
-Hoy por hoy se unen prácticamente los retos personales con los del grupo. Queremos hacer una región referente de derechos humanos, contar con ciudadanos críticos ante la realidad y que seamos un ejemplo. En Extremadura tenemos la suerte o desgracia de que queda mucho por hacer. Algunos lo ven por el lado negativo, pero yo lo veo como una oportunidad. Ya sabes: «piensa globalmente, actúa localmente». Desde Cáceres, podemos liberar a un preso o salvar la vida a un persona del corredor de la muerte. Podemos cambiar cosas. No hace falta estar en grandes ciudades ni ser una persona muy influyente. Es el poder de estar todos unidos y luchar ante las injusticias.