Cuando las ganas de vivir son la mejor arma de defensa

El monitor enseña cómo deben zafarse de un agresor / S. G.
El monitor enseña cómo deben zafarse de un agresor / S. G.

Doce mujeres de entre 30 y 50 años, usuarias de Apoyat, asisten semanalmente al taller para aprender defensa personal

SOLEDAD GÓMEZVILLANUEVA DE LA SERENA.

Ana, Virginia, Carolina, Aurora, Isabel, Juani o Leo son solo algunos de los muchos nombres de mujeres a las que la vida ha decidido poner por delante una nueva oportunidad. Cogerla o no es solo una elección, aunque a veces debería tomarse como una obligación. Eso es lo que llega a ocurrir con las drogas, que al principio llama antes de entrar pero, una vez que le das permiso, se corre el riesgo de que se instale en tu vida sin preguntar si puede quedarse.

Para romper esa relación, trabaja en Villanueva de la Serena la Asociación para la Prevención, Orientación y Ayuda al drogodependiente (Apoyat) desde 1986. Una entidad que ha ido evolucionando en cuanto a sus áreas de intervención y servicios se refiere, pero también en cuestiones de género. Es por eso que, hace unos años, preocupados por el hecho de la casi nula accesibilidad a los recursos de las mujeres con problemas de drogodependencia, se dio un paso más para transformar el Centro de Tratamiento Breve en una comunidad terapéutica para mujeres con problemas de adicción a sustancias.

«Con lo que estoy aprendiendo ahora voy por la calle más tranquila y segura, y si me atacaran podría defenderme»

«Con lo que estoy aprendiendo ahora voy por la calle más tranquila y segura, y si me atacaran podría defenderme» Rocío Escudero | Usuaria del taller

Y desde ahí hasta hoy, con un centro residencial, viviendas de autogestión, y el centro de día 'Víctor Guerrero'. En este último, se interviene con el propósito de capacitar a las mujeres con adicciones, con y sin hijos a su cargo, con programas de terapias y tratamiento, sin olvidar las acciones con las víctimas de violencia de género.

Es en este punto donde surge uno de los proyectos actuales de la asociación. Se trata de un taller de defensa personal femenina en el que participan doce usuarias de Apoyat, de entre 30 y 50 años.

Aprenden a reaccionar en situaciones de forcejeo.
Aprenden a reaccionar en situaciones de forcejeo. / S. G

Seguridad, empoderamiento y confianza son las palabras que más repite la Educadora Social del centro, María Barea, a la hora de explicar la intención de la actividad. Y es que durante las dos horas y media semanales que acuden estas mujeres a las instalaciones deportivas municipales de Villanueva, se les enseñan técnicas de autodefensa «con el objetivo de favorecer el empoderamiento, así como aumentar la confianza en ellas mismas a través de su propio cuerpo». Igualmente, sirve para ayudar a prevenir situaciones como ataques o robos. Estas técnicas no son de lucha cuerpo a cuerpo, puntualiza Pedro José Nieto, profesional de la seguridad privada y experto en artes marciales y en defensa personal, encargado de impartir el curso. «Se trata de enseñar formas y maneras de repeler una posible agresión con movimientos sencillos, rápidos y contundentes, para así poder esquivar la situación y avisar a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, que son los responsables de nuestra seguridad», aclara.

Técnicas

Pero no es lo único que se busca. En estas clases semanales, que comenzaron en julio y terminarán en septiembre, también pretenden que adquieran seguridad en sí mismas y que se desarrollen como persona. «Al principio de la clase llegan un poco cabizbajas, con vergüenza, pero poco a poco se van soltando y las ves con ganas, que se ríen y muestran interés, que sube su autoestima, y eso es algo muy positivo», dice el entrenador. Y es que detrás de cada una de ellas, hay una historia, una vivencia, pero también un logro del que van de la mano de la asociación villanovense.

En la clase de esta semana ha tocado aprender a caerse sin hacerse daño. Y es que una de las cuestiones principales es mantener la seguridad de uno mismo, cuenta el monitor. Pero otros días han practicado cómo liberarse cuando alguien te agarra por el cuello para someterte, o por la muñeca al intentar huir en un forcejeo.

«Aunque no he tenido que ponerlo en práctica, es muy importante aprender a defenderme sin hacerme daño a mí misma»

«Aunque no he tenido que ponerlo en práctica, es muy importante aprender a defenderme sin hacerme daño a mí misma» Irene Marcos | Usuaria del taller

Para la próxima semana queda pendiente «cómo zafarse del agresor cuando la retención se produce agarrando del pelo», indica Pedro José, al tiempo que aclara que a estas mujeres también se les enseña a golpear «pero hasta cierto límite, porque el objetivo es lograr soltarse y no hacer daño, aunque si tu vida depende de ese golpe o con ello puedes evitar que te violen está más que justificado».

Por hoy la clase para aprender las técnicas de autodefensa ha terminado, aunque antes de marcharse toca relajación. Tumbadas en estarillas, estas doce mujeres permanecen en silencio y con los ojos cerrados unos minutos. No solo es para tranquilizarse tras la intensidad de la clase, sino que les sirve para aprender a controlar los nervios, poder dejar la mente en blanco «y ser rápidas pensando cómo reaccionar ante una posible agresión, ya que si entras en shock y te bloqueas de nada sirve lo aprendido», apunta la Educadora Social.

Lo que sí tienen muy interiorizado es que hay que aprender del pasado, aprovechar el presente y mirar hacia delante, «pero hay que hacerlo con seguridad en sí mismas y sintiéndose seguras» ante cualquier intento de agresión o de robo. Por eso, desde Apoyat les siguen ayudando a plantarle cara a su mayor enemigo, las adicciones. Algo que están consiguiendo empleando su mejor arma, las ganas de vivir.