Gafas solidarias atascadas en Badajoz

Ana González el pasado mes de marzo con las primeras gafas que consiguió. :: HOY/
Ana González el pasado mes de marzo con las primeras gafas que consiguió. :: HOY

La oenegé que iba a llevar el material a Lesbos no ha cumplido y ahora se busca cómo enviar decenas de cajas hasta esta isla griega La respuesta desbordó las previsiones de la joven Ana González

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Existe una oenegé, 'Light Without Borders' ('Luz sin fronteras'), que se ocupa de que los refugiados con problemas de vista conserven sus gafas, ya que en el trayecto de huida de sus países es frecuente que las pierdan, lo cual los deja desorientados para el resto de los días. Para contrarrestar, una joven pacense, Ana González Moreno, lleva varios meses encargándose de hacer acopio de gafas que la gente ya no necesita.

Hace aproximadamente un mes hizo una llamada a través de este diario para seguir acopiando gafas, las cuales ella revisa, limpia y cataloga para que otra persona las aproveche. Desde entonces le han ocurrido dos cosas, una es que la solidaridad de las personas ha desbordado sus expectativas. La otra es que la oenegé que le iba a hacer hueco en un contenedor para llevar estas miles de gafas hasta la isla griega de Lesbos no ha podido cumplir lo acordado y las gafas donadas aún siguen en Extremadura.

La situación actual es que Ana se ha quedado atascada con miles de gafas en Badajoz y ahora no puede enviarlas sin ayuda porque en Correos, dice, le cobran 50 euros por cada caja y tiene, como mínimo, nueve o diez, además de las que siguen llegando. «De momento, he recibido donaciones en Eljas, el pueblo cacereño de mis padres, por 240 euros. Pero no es suficiente para sufragar los envíos. Hace unos días me llamaron desde el barco Open Arms que está en Barcelona para decirme que se dirigían allí y tenían hueco para mis cajas. Pero el barco salía en tres horas cuando me avisaron y yo no podía reunir todas las gafas y mandarlas a Barcelona con esa rapidez. Estoy muy agradecida a la gente, pero ahora mismo no sé qué hacer con tantas gafas, tengo llena la casa de mis padres, y en cuanto reúna fondos las empezaré a mandar, por lo menos las cajas que ya tengo preparadas», relata.

Ana estudia el grado de Óptica y Optometría en la Universidad de Sevilla y en estos momentos está haciendo prácticas en Alemania. En verano trabaja en colaborando con una organización sin ánimo de lucro Mitilene, Lesbos, en el campo de refugiados de Moria, en Grecia, donde tienen un convenio con un oftalmólogo de la isla que trata las patologías más graves.

Desde que hizo la llamada en los medios la gente está entregando gafas en la Escuela Oficial de Idiomas de Badajoz, donde trabaja su madre, y en la de Burgos porque allí trabaja su tía. Ésta ha corrido la voz y ha extendido la recogida a las escuelas de Plasencia, Palencia, Valladolid, Segovia, Miranda de Ebro o Aranda de Duero. En Badajoz capital Óptica Fabián, dice, también se ha prestado a ser punto de acopio, igual que en Cáceres el instituto Javier García Téllez. Y si antes de salir en HOY ya contaba con 600 gafas graduadas, 90 de sol y 200 monturas, ahora no tiene una referencia exacta de lo que ha ido llegando en los días que está en el extranjero, pero sabe que se ha multiplicado.

En resumen, a esta joven extremeña se le están amontonando las gafas, lo cual es una buena noticia, pero no tiene medios para hacerlas llegar a quienes las necesitan.

Noticias relacionadas