La Fundación Magdalena Moriche organiza unas jornadas audiovisuales para dar visibilidad a la inteligencia límite

Se celebrarán entre los días 17 y 22 de junio en El Hospital Centro Vivo

REDACCIÓN

El pasado martes se presentó en la Diputación de Badajoz las jornadas 'En tierra de nadie', organizadas por la Fundación Moriche con el objetivo de proporcionar un acercamiento y dar visibilidad a la inteligencia límite. Se desarrollarán entre los días 17 y 22 de junio en el Hospital Centro Vivo.

Este proyecto busca acercar a la sociedad la realidad de las personas con inteligencia límite a través de documentales de siete historias reales. Éstas muestran el recorrido de estas personas y sus familias hasta el momento en que encuentran respuesta a todas sus preguntas: el diagnóstico, problemas académicos, dificultades en las relaciones sociales, ansiedad, depresión, aislamiento, negación, soledad y un largo etcétera que pone de manifiesto la problemática social aún invisible para la mayoría.

Inteligencia límite y salud mental, mujeres con inteligencia límite y acoso escolar, son los temas que tratan estos documentales.

Marta de Miguel, joven con inteligencia límite, además de presentar la programación, comentó su experiencia en AEXPAINBA, «donde he hecho amigos, actividades y viajes».

El vicepresidente primero de la Diputación, Ricardo Cabezas, explicó que la inteligencia límite sigue siendo la gran desconocida dentro del mundo de la discapacidad. «La Diputación está muy sensibilizada con este tipo de problemática y por eso no duda en promocionar este tipo de actividades».

Estefanía Luis, periodista de la fundación, afirmó que este proyecto lleva dos años de trabajo. «Es necesaria la implicación de la sociedad y estas jornadas son una invitación para reflexionar».

Magdalena Moriche, presidenta de la fundación que lleva su nombre, insistió en que es necesario un diagnóstico precoz y una preparación especial del profesorado para que estos alumnos no sufran acoso o límites en su desarrollo educativo. «Muchos padres y familiares no lo aceptan y es un error. Nunca deben estar los prejuicios sociales por encima de las personas queridas», destacó.