Premiados y autoridades en el acto de entrega de los San Fulgencio en el centro cultural de Las Claras. / DAVID PALMA

Los 50 San Fulgencio de la pandemia

Plasencia agradece con sus premios el trabajo solidario de la sociedad durante un año de lucha contra la covid

ANA B. HERNÁNDEZ PLASENCIA.

Han sido unos Premios San Fulgencio distintos a todos los anteriores, como ocurre con cualquier acto desde marzo de 2020. Y no solo en las formas, también en el fondo.

Apenas 60 personas en el claustro central de Las Claras, con mascarilla, distancia de seguridad y tiempo de duración acotado a poco más de una hora. Solo representantes del Ayuntamiento y la Diócesis y los 50 premiados. Porque esta vez los San Fulgencio han sido para el conjunto de la sociedad. Porque esta vez el reconocimiento que Plasencia brinda cada año con sus premios no ha sido individual, sino colectivo. Porque el objetivo ha sido agradecer la labor a tantos ciudadanos que a lo largo del último año han ayudado a los demás, cada uno desde su ámbito, como mejor ha sabido hacerlo.

«Cincuenta personas en nombre de todos los implicados, una ciudad entera», ha destacado el alcalde, Fernando Pizarro. Cincuenta personas que han recogido la reproducción de una obra en lienzo del artista visual placentino Misterpiro (Andrés Sánchez Ocaña), galardón de los San Fulgencio, como representantes de los colectivos reconocidos: las fuerzas y cuerpos de seguridad, sanitarios, voluntarios, sector de la alimentación, de la limpieza, de la cultura, medios de comunicación, personal municipal, mayores y niños.

«En medio de tanto paisaje en blanco y negro, también a lo largo de este año hemos visto pinceladas de color»

Todos ellos han sido reconocidos en un acto que arrancó con un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas de la pandemia y en el que Sor Isabel García Pérez, de las Josefinas, docente y voluntaria en los meses más duro de la pandemia en una residencia de ancianos, habló en nombre de los premiados, en nombre de la sociedad. Porque, recordó, «es un reconocimiento a todos los que hemos luchado para que algún corazón menos quedara hecho añicos por el dolor, o que hubiera alguna ausencia menos en la noche, o algún desencuentro menos al despertar».

Pero, precisamente por eso, «todos somos testigos de que la solidaridad sigue venciendo al egoísmo, porque la vida está entretejida por personas comunes que en momentos de dificultad, se revelan como héroes».

De ahí que a pesar del dolor, la angustia y la incertidumbre del tiempo vivido, haya motivos para la esperanza de la mano de la solidaridad y los héroes anónimos. «Porque en medio de tanto paisaje en blanco y negro, a lo largo de este año hemos notado resurgir la primavera, hemos visto pinceladas de color que nos hacen mirar el futuro con esperanza». Por eso aún es posible soñar un nuevo mundo «donde mirándonos a los ojos nos reconozcamos de una sola bandera, de una sola patria, de una sola humanidad», animó Sor Isabel. Y el himno de Plasencia cerró los San Fulgencio de la pandemia.