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Serena, Juan Luis y José María viven en uno de los pisos tutelados que Aexpainba tiene en Badajoz. Hoy
«Si no fuera por las viviendas tuteladas muchos no hubiéramos salido adelante»

«Si no fuera por las viviendas tuteladas muchos no hubiéramos salido adelante»

Estos pisos son una gran oportunidad para que las personas con inteligencia límite y discapacidad intelectual ligera puedan desenvolverse de forma autónoma y mejorar su calidad de vida considerablemente

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Sábado, 30 de enero 2021, 07:26

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Juan Luis hace un cocido casero de escándalo. Y los macarrones a la carbonara tampoco se le dan nada mal. Es uno de los 32 usuarios que actualmente viven en las viviendas tuteladas que Aexpainba tiene en Badajoz desde el 2007. Él lleva diez años en ella y en este tiempo ha aprendido a cocinar, a limpiar... y otras muchas cosas que le hacen desenvolverse con independencia.

La Asociación Extremeña de Padres para la Integración, el Bienestar y la Autonomía (Aexpainba) trabaja diariamente para mejorar la calidad de vida de las personas con inteligencia límite y discapacidad intelectual ligera, y también la de sus familias.

Las personas con discapacidad intelectual ligera tienen un coeficiente intelectual entre 55 y 70, mientras que las personas con inteligencia límite oscilan entre 70 y 85. La Organización Mundial de la Salud considera que la horquilla de la «normalidad» se encuentra entre 85 y 115. Por este motivo, estas personas necesitan una serie de apoyos individuales e intermitentes para poder ejercer sus derechos y deberes, ya que tienen muchas capacidades pero escasas oportunidades.

«Si nos dan oportunidades, podremos demostrar nuestras capacidades». Esta frase de Magdalena Moriche, presidenta de la asociación, define perfectamente la labor de los pisos tutelados, que dan la oportunidad a sus residentes de ser autónomos y de aprender a llevar una casa. Aexpainba dispone de cinco viviendas dedicadas a este fin, aunque actualmente solo están cuatro ocupadas. En ellas viven 'familias' de ocho miembros, cada uno con su habitación y baño privado, pero con zonas comunes para poder compartir momentos juntos.

José María vive en uno de estos pisos y lo que más le gusta de la convivencia es escuchar a sus compañeros y ver cómo se pueden ayudar entre ellos. A sus 19 años estudia Artes Gráficas y su tiempo libre lo dedica principalmente al deporte, ya que es un gran amante de la calistenia.

Por la mañana todos los usuarios de las viviendas tuteladas estudian, trabajan o acuden al centro de Terapia Ocupacional, según indica Fernando Durán, el director gerente de Aexpainba. «Por la tarde tienen su ocio. Salen a pasear, van al cine, quedan con los amigos o las parejas, o simplemente están en su casa», añade. Las plazas son de por vida, aunque uno de los objetivos que persigue la organización es que este recurso sea un trampolín para poder acceder a una vivienda propia. Y es que desinstitucionalizarlos es un éxito y motivo de alegría para Aexpainba. «Cuatro personas que han vivido en estos pisos ahora son totalmente independientes y viven en diferentes puntos de la región, pero para ello tienen que cumplir una serie de requisitos, como tener un nivel bajo de dependencia, solvencia económica, etcétera», destaca el gerente.

Para supervisar el día a día de los habitantes de las viviendas tuteladas, Aexpainba cuenta con 16 monitores. Siempre hay uno por casa, pero no realizan las tareas de la misma, sino que enseñan a los residentes a hacerlas. Ellos limpian, van al supermercado a hacer la compra y incluso cocinan. «Yo siempre les digo que su labor es muy importante, porque están gestionando los proyectos de vida de personas», asevera Fernando Durán.

Tanto mejoran la autonomía personal y la inserción social en los pisos tutelados que a veces las propias familias se sorprenden cuando los usuarios van de vacaciones, cuentan desde la asociación. Ellos están contentos de poder tener la oportunidad de vivir en este recurso que les hace más libres y más felices.«Si no fuera por esto, y por Magdalena Moriche, muchos no hubiéramos salido adelante», manifiesta José María, que cuando llegó a su vivienda no estaba nervioso porque sabía que se incorporaba a «una gran familia».

Proyectos de vida

Quien sí lo pasó un poco peor al principio fue Serena, compañera de José María y Juan Luis. «Venía sola de un pueblo –Villanueva de la Serena– y me daba miedo una ciudad tan grande, pero poco a poco me fui adaptando», recuerda. También cuenta que esa maleta inicial que traía venía llena de ilusión, pues por fin iba a poder cumplir muchos de sus proyectos. Uno de ellos era estudiar y ahora lo está llevando a cabo en la Escuela de Adultos.

En los ratos libres que le dejan los estudios, Serena adora ver películas, siendo su favorita 'Cadena Perpetua'. Sin embargo, la preferida de Juan Luis es 'Campeones'. Además, todo el mundo le dice que se parece físicamente a uno de los protagonistas y esto le saca una gran sonrisa cuando lo cuenta. Este pacense es, asimismo, el presidente de la comunidad de pisos tutelados y se encarga de vigilar que todo funcione correctamente. «Al principio la gente fumaba mucho en el portal y puse carteles y pegatinas para que no lo hicieran», explica.

Y es que a Juan Luis las manualidades le gustan. Estos días está realizando con su monitora Emilia en el Centro Ocupacional una portada para libros que enseña con orgullo. Además, disfruta dando paseos con su pareja y yendo al cine, aunque ahora sus aficiones se han visto un poco limitadas –al igual que las de la mayoría de personas– por el coronavirus.

Precisamente durante la pandemia los costes de las viviendas tuteladas han aumentado. Antes de la crisis sanitaria este servicio permanecía abierto de lunes a viernes de 16.00 a 09.00 horas. Además, la mayoría de residentes volvían con sus familias los fines de semana y solo quedaba una para casos excepcionales. Pero la nueva normalidad ha modificado por completo el funcionamiento habitual de los pisos y con él, el presupuesto inicial. Ahora los usuarios no pueden ir a sus hogares salvo causa de fuerza mayor. Esto ocasiona que Aexpainba haya pasado de tener una sola vivienda abierta los fines de semana y vacaciones a cuatro.

Aunque este recurso está financiado por el Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia (Sepad), los gastos han incrementado y por ello, diversas entidades sin ánimo de lucro, como la Fundación La Caixa han querido colaborar económicamente y así asegurar que las nuevas necesidades ocasionadas por la covid-19 estén cubiertas. El fin es que las personas con inteligencia límite y discapacidad intelectual ligera no se vean en una situación de vulnerabilidad a causa de la pandemia que nos asola, y puedan continuar con su camino hacia la integración total.

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