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Estabilidad laboral y conciliación, remedios ante la crisis demográfica

Así lo establece el Observatorio Social de la Fundación la 'Caixa', un estudio analiza el impacto de las estrategias para fomentar la natalidad

Actualmente la media de hijos por mujer se sitúa por debajo del umbral del reemplazo generacional HOY

España asiste a una transformación sin precedentes en sus estructuras más íntimas. Como ya revelaban los análisis sobre la composición del hogar en las últimas ... tres décadas, el modelo tradicional de familias numerosas y convivencias extensas ha dado paso a una atomización del espacio habitacional: las viviendas unipersonales y los núcleos de apenas dos personas se han consolidado como la norma. Sin embargo, esta metamorfosis no es un fenómeno aislado y está indisolublemente ligada a una de las mayores encrucijadas socioeconómicas del siglo XXI: el desplome sostenido de la natalidad.

Con una media actual de apenas 1,1 hijos por mujer, el país se sitúa muy por debajo del umbral del reemplazo generacional, fijado en 2,1 hijos por mujer, necesario para mantener los volúmenes demográficos estables. Ante un escenario marcado por el envejecimiento de la población, el riesgo inminente de escasez de mano de obra y las crecientes dudas sobre la sostenibilidad futura del estado del bienestar, los gobiernos han ensayado diferentes fórmulas institucionales para intentar revertir la tendencia.

Para evaluar el impacto real y la eficacia de estas estrategias, el Observatorio Social de la Fundación 'la Caixa' ha impulsado dos nuevas e importantes investigaciones desarrolladas por destacados expertos de la Goethe Universidad de Frankfurt, del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI) y de la Universidad Autónoma de Barcelona, entre otras instituciones. Las conclusiones de estos trabajos ofrecen un veredicto nítido y crucial para el diseño de las políticas públicas: mientras que los incentivos financieros directos o 'parches' económicos logran impulsos temporales a corto plazo, solo las reformas estructurales enfocadas en la estabilidad laboral, la conciliación real y la reducción de los costes profesionales de la maternidad son capaces de sostener el incremento de la natalidad a largo plazo.

La ilusión del 'cheque bebé'

El primero de los estudios, titulado '¿Los incentivos financieros impulsan la natalidad a largo plazo?', analiza con perspectiva histórica una de las medidas más mediáticas de la historia demográfica reciente de España: el denominado 'cheque bebé'. Esta ayuda universal, introducida en el año 2007, consistía en una transferencia directa de 2.500 euros por cada nuevo nacimiento o adopción. Para calibrar su importancia económica en aquel momento, dicha cuantía equivalía aproximadamente al doble de la media del salario bruto mensual de las mujeres trabajadoras en el país.

El informe, elaborado por los investigadores Lidia Cruces y F. Javier Rodríguez, desvela una dualidad muy llamativa en el comportamiento social frente al dinero directo. Los análisis estadísticos inmediatos a la implantación de la medida confirmaron un impacto positivo innegable a corto plazo: los nacimientos en España se incrementaron un 6% durante los nueve meses posteriores a la entrada en vigor de la ayuda.

Sin embargo, al ampliar el foco temporal de la investigación a través de un modelo avanzado que simula la participación laboral y las decisiones de fecundidad a lo largo de todo el ciclo vital de las mujeres, los resultados a largo plazo resultan desalentadores. El impacto final del incentivo económico sobre la tasa de natalidad total –el indicador clave para medir el relevo generacional y las dinámicas demográficas de fondo– se reduce de forma drástica y apenas llega a rozar el 3%.

Las ayudas económicas logran un impulso inmediato en la natalidad, pero su efecto se diluye a largo plazo

Los datos demuestran que las subvenciones monetarias universales actúan, en realidad, como un acelerador del calendario de fecundidad para parejas que, de todos modos, ya tenían planificado tener descendencia, pero no consiguen convencer a aquellas familias indecisas debido a que no alteran los costes permanentes de la crianza.

Motores

Frente a las limitaciones de las transferencias directas en efectivo, las investigaciones del Observatorio Social de la Fundación 'la Caixa' sitúan el foco en las dinámicas del mercado de trabajo y las barreras corporativas. Las decisiones de las empresas y las regulaciones laborales modifican sustancialmente los costes de oportunidad y los riesgos asociados a la contratación y el mantenimiento del empleo de las mujeres con hijos.

La falta de sincronía entre las exigencias profesionales y los tiempos de cuidado familiar genera un escenario de desincentivo estructural que ninguna ayuda puntual de 2.500 euros puede compensar.

Los factores determinantes que influyen de forma decisiva en la sostenibilidad de la natalidad en España y su peso según los estudios del Observatorio se resumen en tres puntos clave: la estabilidad en el empleo, ya que la precariedad, la temporalidad y las altas tasas de desempleo juvenil retrasan sistemáticamente la emancipación y la formación de parejas estables, que son los dos pasos previos indispensables para plantearse la llegada de hijos; las políticas de conciliación efectivas, que vienen de la flexibilidad horaria, el teletrabajo regulado y la existencia de infraestructuras públicas de cuidado accesibles actúan como un amortiguador del conflicto diario entre carrera profesional y vida familiar; y la reducción del 'castigo profesional'. Esta última es la penalización laboral que sufren las mujeres tras la maternidad –pérdida de oportunidades de promoción, reducción involuntaria de jornadas o brecha salarial– sigue siendo el principal elemento disuasorio a largo plazo.

Los resultados de estas nuevas investigaciones sobre natalidad encajan de forma milimétrica con el informe previo del Centro de Estudios Demográficos (CED) que alertaba sobre la radical transformación de los hogares españoles entre 1991 y 2022. La drástica reducción del tamaño medio del hogar en el país –que encogió de 3,3 a 2,4 personas por núcleo familiar– no se explica únicamente por el envejecimiento demográfico y el aumento de la esperanza de vida de las mujeres de edad avanzada que residen en solitario. Es la consecuencia directa de una caída de la fecundidad estructural.

Al desplomarse las familias de cuatro, cinco o más integrantes (estas últimas cayeron un 73% en tres décadas) y dispararse un 81% los hogares unipersonales, la sociedad española refleja una realidad donde el proyecto familiar se posterga o se reduce a la mínima expresión. Como apuntaba el director del CED, Albert Esteve, la disolución de uniones por separación o divorcio y la baja natalidad son los dos grandes motores de la contracción de la tipología nuclear del hogar.

Las mujeres españolas desean tener más hijos de los que finalmente tienen, pero se topan con un ecosistema laboral que penaliza la conciliación. Cuando las medidas gubernamentales no atienden de raíz la incertidumbre laboral de los jóvenes o el elevado coste profesional que asumen las madres trabajadoras tras la reincorporación después de sus bajas, la pirámide demográfica continúa su proceso de inversión.

El desafío del futuro, según concluyen los expertos del Observatorio Social de la Fundación 'la Caixa', no pasa por diseñar cheques de pago único, sino por edificar un entorno socioeconómico lo suficientemente seguro y flexible para que fundar una familia deje de ser percibido como un riesgo laboral.

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