El Estrecho a nado por 300 familias

Manuel Leva acompaña a Emilio Merino a uno de sus entrenamientos en el río Guadiana a su paso por Badajoz. :: josé vicente arnelas

Emilio Merino cruzará nadando a África en agosto para recaudar fondos para los niños con autismo

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

Emilio Merino lleva cuatro años en lista de espera para cruzar el Estrecho de Gibraltar nadando. El próximo agosto por fin desafiará las corrientes para tocar tierra en África. Cuando se apuntó lo hizo como reto deportivo, pero cuando le avisaron de que había llegado su turno vio una oportunidad para que su travesía tuviera una motivación extra. No tuvo que rebuscar mucho. Después de un café con Manuel Leva, su amigo desde que eran pequeños, nació 'Nadando por el autismo'.

Manuel Leva es el padre de Javier, un niño de 5 años que tiene trastorno del espectro autista (TEA). Ellos son una de las 300 familias que atiende Apnaba (asociación de padres de personas con autismo de Badajoz). A ellos irá todo lo recaudado con este reto, con el que quieren dotar a las instalaciones que tiene el colectivo en el parque Bioclimático de una sala multisensorial para ampliar las terapias.

CÓMO COLABORAR

Donaciones. Se ha habilitado un número de cuenta en Caja Rural de Extremadura
ES38 3009 0016 2125 7255 2426.
Crowdfunding
A través de la web migranodearena.org se pueden hacer aportaciones económicas para el reto.

Necesitan 8.000 euros (1.000 para acondicionar la sala y los otros 7.000 para comprar el material) y tanto Emilio como Manuel están convencidos de que lo van a conseguir. Juntos han hecho un buen tándem: uno entrena y el otro mueve el proyecto y organiza pequeños eventos para sumar más apoyos. Están tan en onda con este reto que Manuel ya le ha dicho a Emilio que lo acompañará en barca durante su travesía para cruzar el Estrecho juntos.

«Quiero que pegue una foto de su hijo en la barca para que cada vez que salga a respirar lo vea»

Emilio Merino le ha pedido algo más: «Quiero que pegue una foto de su hijo en el barco en el que me irá apoyando para que cada vez que salga a respirar lo vea. Estoy convencido de que entre él, su hijo y yo vamos a llegar a África y se va a dar genial». Siente que su meta es muy pequeñita si la compara con la que tiene por delante su amigo Manuel. «Me inspira mucho su lucha, porque yo hago esto porque quiero, él no ha podido elegir».

Reto deportivo y solidario

A esto se suma otro motivo personal: «Quería que el proyecto solidario fuera para Badajoz, que es donde yo empecé a nadar, en mi club Aguas Abiertas, es como cerrar un círculo».

El deporte para Emilio es pura afición a la que le dedica el tiempo libre que le deja su trabajo (es operario de mantenimiento de carreteras) y con lo que mide su capacidad de superación. Se enganchó a través del triatlón y de ahí fue dando saltos a otras disciplinas deportivas.

Para nadar en las aguas que separan Tarifa (Cádiz) de Tánger (Marruecos), Merino se está entrenando a conciencia. «Ahora entreno en piscina y también trabajo en seco con goma para fortalecer hombros, espalda y el core, no solo orientado a prevenir lesiones sino a tener más masa muscular porque el neopreno te ayuda a la flotabilidad pero es una resistencia que tienes que vencer cada vez que das una brazada».

En línea recta, la travesía del Estrecho que va a realizar tiene 14,4 kilómetros pero esta no es la distancia real que tendrá que nadar. «La media son 17 o 18 kilómetros porque te van desviando para evitar las corrientes en contra», detalla. Esto en tiempo son entre cinco y seis horas nadando. Emilio Merino se costeará tanto el material que necesita para nadar como su estancia para que todo el apoyo vaya para Javier y Apnaba. Para Manuel Leva esta es la primera iniciativa que lidera. Como a tantos otros padres le ha tocado pelear por unos recursos que no tienen aún cobertura pública. «Le dedico mucho tiempo, pero mi familia me apoya y mi mujer es el motor de todo esto, que merecerá la pena porque lo vamos a conseguir».

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