La diócesis de Mérida- Badajoz atiende a 37.000 personas en 34 centros sociales

Julián Peña, Celso Morga y Juan José Montes en la rueda de prensa ofrecida en Badajoz./Hoy
Julián Peña, Celso Morga y Juan José Montes en la rueda de prensa ofrecida en Badajoz. / Hoy

La Iglesia presenta por primera vez una memoria detallada en la que explica el destino de los 12 millones de euros que gestiona cada año

EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

Francisco Daniel García llegó al Centro Hermano de Badajoz con problemas de alcohol y drogas. Huérfano de padres y con dos hermanos ingresados en centros psiquiátricos, cuando fue acogido en este centro de Cáritas acababa de sufrir una recaída. «Soy consciente de que tengo que poner de mi parte, pero estoy muy agradecido».

Su testimonio ha sido incluido en la revista que será repartida este fin de semana en todos los templos de la diócesis para explicar a qué dedica la Iglesia de Mérida-Badajoz los casi 12 millones de euros que gestiona cada año. El 57% de ese dinero es aportado directamente por los fieles y otro 30% procede de la asignación que realizan voluntariamente los contribuyentes cuando marcan la X de la Iglesia Católica en la declaración del IRPF. El 11% restante son subvenciones públicas.

Esos datos fueron dados a conocer ayer por el ecónomo del Arzobispado de Mérida-Badajoz, Julián Peña, durante un acto en el que participaron el arzobispo Celso Morga, el delegado episcopal de Medios de Comunicación, Juan José Montes, y el secretario canciller, Carlos Torres.

La presentación del Día de la Iglesia Diocesana permitió saber que la Diócesis cuenta con 260 sacerdotes, 645 religiosos, 171 religiosas de vida contemplativa, 13 monasterios, 28 centros educativos, 63 misioneros distribuidos por todo el mundo, 2.200 catequistas y 400 hermandades y cofradías a las que pertenecen más de 200.000 hermanos.

A todos esos datos unieron otros de los que la Diócesis se siente especialmente satisfecha: las 37.732 personas que, como Francisco Daniel García, fueron atendidos el pasado año en los 34 centros sociales de la Iglesia de Mérida-Badajoz.

Evitar lo superfluo

«La economía es un medio para evangelizar, porque hay que mantener los templos, y los curas deben vivir de algo. Pero al mismo tiempo la gestión debe ser ejemplar y prescindir de cualquier cosa que resulte superflua», dijo Julián Peña antes de detallar en qué invierte la Diócesis el dinero: el 21% en acciones pastorales, el 28% en actividades asistenciales; el 12% en conservación de edificios y gastos de funcionamiento, y el 37% restante en retribuciones al clero y al personal seglar.

Sobre este último capítulo, Peña detalló que el sueldo de los sacerdotes, tanto si son curas de parroquia como si ocupan una alta responsabilidad, es de 1.100 euros mensuales brutos (a esa cantidad hay que quitarle los impuestos) y no se incrementa cuando trabajan, por ejemplo, como profesores dado que ese sueldo extra va a un fondo común con el que se paga a todo el clero.

El arzobispo reconoció que la Iglesia de Mérida-Badajoz es «pobre» si se compara con otras provincias eclesiásticas españolas -«somos más pobres que las ratas», llegó a decir a modo de exageración-, pero valoró el hecho de que el 51% de los contribuyentes marquen la X a favor de la Iglesia Católica, uno de los porcentajes más altos de todo el país. «Debemos concienciar a los fieles de que nos tenemos que autofinanciar, que esto es cosa nuestra», reflexionó mientras valoraba el trabajo que realizan todas las personas que entregan su tiempo de forma altruista para mantener vivas las actividades de la Iglesia, entre ellos los 2.200 catequistas, los 1.700 voluntarios de Cáritas, los 25 de la pastoral penitenciaria, los 170 de la pastoral de la salud y los 213 que colaboran con Manos Unidas.

De estas cifras dio cuenta Juan José Montes, que valoró la aportación de los 26 centros educativos católicos, en los que se forman 14.385 alumnos. A esa cifra hay que añadir los 64.634 estudiantes que eligen la asignatura de Religión Católica.

El arzobispo pidió que el Día de la Iglesia Diocesana, cuya colecta se destinará al mantenimiento de los templos que están en peor estado, sirva para transmitir la idea de que todos los católicos y también las personas que valoran el trabajo que desarrolla la Iglesia son necesarios para sostener las actividades que realiza, ya sea con su tiempo, con sus capacidades o con su dinero.

Bienes inmatriculados

En la rueda de prensa también se anunció que la diócesis está trabajando en la elaboración de un listado en el que aparecerán los bienes que han sido inmatriculados en la Diócesis de Mérida-Badajoz desde que en 1998 se permitió a la Iglesia registrar los bienes de los que no poseía escrituras. «Estamos haciendo ese estudio porque es una cuestión que nunca antes nos habíamos planteado», confirmó Carlos Torres.

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