«No sé a quién he dado mi plasma, pero le habré hecho un bien»
Después de que toda su familia sufriera la covid, de la que falleció su suegro, Manolo Porrón ha donado plasma hiperinmune
GLORIA CASARES
Viernes, 20 de noviembre 2020, 06:59
No sabe ni cómo, ni dónde pudo contagiarse de covid-19, pero se topó con la enfermedad de frente y de lleno en pocos días.
Deportista habitual, Manolo Porrón, un funcionario del Ayuntamiento, muy conocido en la ciudad por ser monitor de padel y uno de los impulsores de este deporte en Almendralejo, veía la enfermedad, como muchos, de lejos y nunca pensó que pudiera tocarle a él.
Pero le tocó y mucho. «Lo hemos pasado bastante mal entre unas cosas y otras. Nos ha afectado de narices».
Después de sentirse mal este verano, decidió aislarse en una habitación, pero al poco empezaron a sentir los síntomas también su mujer y sus hijos.
El resultado, todos afectados y su suegro, de edad avanzada y más indefenso ante la enfermedad, falleció hace algunas semanas por covid-19.
Desde entonces ve la enfermedad más de cerca, tanto que no deja de leer artículos científicos y todo lo que se publica en prensa sobre el coronavirus que ha afectado a toda la humanidad.
Dar el paso
Por eso, cuando una enfermera de Cáceres le habló en un torneo de pádel de Mérida de la posibilidad de donar plasma con los anticuerpos que había creado en su organismo, decidió dar el paso, porque ya conocía la importancia de este tratamiento para los enfermos.
Esta semana ha acudido a donar plasma al Hospital de Mérida y ha publicado en redes sociales una foto para animar a otros muchos que han pasado la enfermedad a hacerlo.
«Estoy sorprendido, me han dicho en Mérida que ya les han llamado seis o siete de Almendralejo que quieren donar. Están contentísimos, porque las reservas de suero autoinmune son cero».
Después de descubrir que su sangre tenía gran porcentaje de anticuerpos frente al coronavirus, Manolo, donante habitual de sangre (cuenta con 67 donaciones en su vida) y también de órganos, al igual que su familia, se siente satisfecho con haber podido aportar su granito de arena en esa lucha.
«Tienes dos sensaciones, una la física, cuando te entran la sangre y notas cómo el brazo se te calienta un poquito y sientes un cosquilleo agradable. Y después sientes otra sensación, una sensación moral, que es cuando sales de allí, yo no sé a quién se lo he dado, pero puede ser tu hermano, tu padre, tu hijo, puedes ser tú, alguien le habré hecho un bien».
«Yo doné este miércoles. A los cinco o diez minutos se está analizando el suero y va al primer hospital que lo necesita. Esa misma tarde o noche se puso».
Según ha leído, cuenta Manolo, ese plasma se transfunde a los casos críticos, «cuando se le ve que no tiene solución, son los últimos recursos, porque no hay suero para todo el mundo. Entonces, hay que elegir quién lo necesita más y es la que está peor».