Fundación Triángulo inaugura nueva sede en Cáceres

Miembros del equipo técnico de la Fundación Triángulo en la nueva sede de Cáceres. /ARMANDO
Miembros del equipo técnico de la Fundación Triángulo en la nueva sede de Cáceres. / ARMANDO

La nueva oficina está situada en Obispo Segura Sáez y pretende reforzar su trabajo en favor de las personas LGBTI en la ciudad

LAURA ALCÁZAR CÁCERES.

De las once agresiones violentas a personas a causa de su condición sexual registradas en Extremadura el pasado año, cinco de ellas se dieron en la ciudad de Cáceres. Tres de las víctimas fueron chicas transexuales a las que profirieron insultos y amenazas verbales, y a una de ellas le agredieron también físicamente, con lanzamiento de piedras. De ellas, sólo dos se atrevieron a denunciarlo ante la policía. Otras dos víctimas de un ataque homófobo fueron una pareja de lesbianas que sufrió insultos en su vecindario y se topó con pintadas en la puerta del domicilio. En su caso, optaron por no denunciarlo.

Son las cifras que maneja la Fundación Triángulo Extremadura, que ayer inauguró nueva sede en Cáceres para reforzar los programas de intervención social y asesoramiento a personas LGBT que viene desarrollando en la cuidad. «Contábamos con datos preocupantes, la mayoría de las agresiones se daban en Cáceres ciudad y vimos la necesidad de intensificar nuestro trabajo aquí», declaraba el presidente de la fundación, José María Nuñez. Ante estos ataques, ya sean agresiones físicas o verbales, la fundación recomienda siempre interponer una denuncia, aunque la realidad es que de las once agresiones de la región sólo cinco se denunciaron. «Nosotros les ofrecemos asesoramiento en la oficina, pero la mayoría no quieren denunciarlo», aseveraba Emiliano Hernández, coordinador del 'Servicio Plural' de Triángulo. En este sentido, el año pasado la fundación atendió a 38 nuevos usuarios y realizó un total de 111 intervenciones sólo en la ciudad. Prestaron servicios de asistencia en materia de mediación, casos de acoso escolar, orientación en el acceso a la reproducción asistida o atención a familias que no aceptan la diversidad sexual.

Desde la Fundación Triángulo consideran que las reacciones de los ciudadanos a los ataques personales relacionados con la diversidad de género han sido «muy positivas» en Cáceres y citaron como ejemplo la movilización llevada a cabo por los trabajadores de la empresa Atento ante la agresión sufrida por uno de sus compañeros. Sin embargo, es en el entorno laboral donde reclaman una mayor implicación por parte de las empresas porque, aseguran, existen grupos con dificultades para acceder a un puesto de trabajo. «Quizás las que más dificultades se encuentran son las personas transexuales», apuntaba Silvia Tostado, del equipo técnico de Triángulo, que afirmaba, a su vez, que las personas VIH positivas «siguen estando estigmatizadas y eso es responsabilidad de las empresas».

A pesar de las agresiones del último año, la fundación aprecia que el colectivo LGBT es muy visible en la ciudad y apuesta por favorecer su empoderamiento para «cambiar las cosas». «Hay personas muy empoderadas y activas que ya no se esconden para vivir su vida, gente que aparece en los medios, que cuentan su realidad, y quizás esto hace que destaquen otras posturas contrarias», resaltaba Tostado.

La fundación demanda seguir trabajando la visibilidad de estas personas y solicita a las instituciones públicas el reconocimiento de la diversidad sexual y de género como una realidad. También que se aborde en los centros escolares dentro de su programación educativa. La asociación ya imparte talleres de sensibilización entre alumnos de infantil y primaria y, en secundaria, charlas en las que se habla abiertamente de igualdad y diversidad.

En la actualidad vienen trabajando en varias áreas: personas transexuales, familias, mujeres, cultura y juventud. A su vez, desarrollan un proyecto de intervención social y atención a usuarios a través del 'Servicio Plural'. En Cáceres mantienen activos dos grupos de socialización, uno de mujeres y otro de jóvenes. Y están creando un tercero para personas solicitantes de asilo y refugio por cuestiones relacionadas con su identidad sexual y de género. Principalmente gente de Rusia, Camerún o Venezuela. «Detectamos que había una demanda de un espacio en el que estas personas compartan vínculos y creen redes», señalaba Hugo Alonso, del equipo técnico.

La fundación, que disponía hasta hace poco de un pequeño local en la calle Viena, abre ya sus puertas a la ciudadanía en un luminoso bajo del número 15 de la calle Obispo Segura Sáez, un edificio singular con vistas a la avenida Virgen de Guadalupe. Cuenta con un presupuesto de unos 100.000 euros de fondos regionales y tiene contratados a cuatro técnicos y dos alumnos en prácticas.

Por otra parte, el candidato socialista a la alcaldía, Luis Salaya, dijo ayer en una visita a la nueva sede que si gana las elecciones creará una concejalía de Igualdad y Diversidad de apoyo al colectivo LGTB.