El Centro Joven de Badajoz organiza quedadas entre institutos y Aexpainba

Alumnos del Rodríguez Moñino y de Aexpainba en el Centro Joven el pasado 22 de febrero./C. Moreno
Alumnos del Rodríguez Moñino y de Aexpainba en el Centro Joven el pasado 22 de febrero. / C. Moreno

La asociación pacense que trabaja por la inclusión lleva años reclamando espacios de ocio conjunto

ANTONIO GILGADOBadajoz

En el Centro Joven de La Paz las diferencias se marcan en las muñecas. Pulseras rojas y azules para formar grupos de trabajo. Por delante tres horas de zumba, ajedrez, expresión corporal o danza. Salas llenas. Música y escaleras de jóvenes que suben y bajan sudorosos.

Las quedadas en el Centro Joven Puente Real entre alumnos de los institutos de la ciudad y usuarios de Aexpainba están siendo un éxito. La iniciativa la aplauden los profesores, los monitores y los responsables del Instituto de la Juventud.

Ana Cobos es orientadora del Rodríguez Moñino. Cree que sus alumnos de tercero de ESO derriban en estos intercambios muchos tópicos. La define como una clásica práctica de valores en igualdad. «Cuando desconocemos algo nos crea inseguridades, pero cuando lo conoces te hace más sensible. Por eso queremos que participen. Mejoran en el trato hacia las personas con discapacidad después de compartir experiencias con ellos». Explica que se apuntan más de cien en cada sesión, aunque solo pueden ir cincuenta. A los chicos les estimula romper la monotonía del aula y salir del instituto.

Sandra Sánchez trabaja como monitora de Aexpainba, un centro dedicado a la atención integral de personas con inteligencia límite. Desde hace tiempo reclaman programas educativos que incluyan también a colectivos ajenos a la discapacidad.

En Aexpainba no hablan de inclusión. En realidad persiguen la integración. El matiz lo deja claro la educadora: «Aspiramos a que nuestros chicos se sientan uno más del grupo, con su personalidad, pero uno más».

Siempre que pueden se apuntan a actividades con jóvenes de la ciudad. Como al resto, también les interesa la música, las redes sociales, el cómic o el fútbol. Por experiencia sabe que los beneficios repercuten en el día a día. Ganan en empatía y mejoran la comunicación con el entorno. «Se sienten dentro de una sociedad en la que siempre se han visto marginados», afirma Sandra Sánchez. Ya no le extraña que de estos encuentros salgan amistades duraderas porque tienen mucho en común.

Riesgo de exclusión

Felipe González dirige el Instituto de la Juventud, el órgano encargado de propiciar estos encuentros. Alerta del riesgo de exclusión sobre los jóvenes con discapacidad. De ahí que a la hora de programar una oferta pública de ocio también se les incluya. «Nuestra obligación es representar a todos los jóvenes y hacer propuestas atractivas para todos».

Habla con optimismo de la juventud. Ha constatado que la normalización en estas edades resulta muy fácil. El problema es que no contaban con espacios donde interactuar y conocerse. Cuando trabajan en conjunto hay más compromiso y menos acoso. «Las entidades con más experiencia en el campo de la discapacidad nos demandaban oportunidades como esta. Ahora es el momento de hacerlo». Defiende la Factoría Joven como un sitio abierto.

La satisfacción de los institutos y de las entidades son el mejor aval para el responsable de juventud para que reforzar este sistema de trabajo y la inclusión sea uno de los objetivos a conseguir en todos los espacios que gestiona el Instituto en Extremadura. «Tenemos que ser ambiciosos y trabajar con objetivos a largo plazo para que todos se sientan valorados», afirma Felipe González.

Con esta filosofía, el pasado verano juntaron durante la primera quincena de agosto en un albergue de Valencia de Alcántara a 15 jóvenes voluntarios de toda España con 25 chicos con inteligencia límite de Aexpainba y la Fundación Magdalena Moriche. Aprendieron fotografía, cine y pintura. Hubo talleres de mañana y tarde en grupos mixtos de trabajo.

El arte fue el pegamento para que adolescentes tan distintos trabajaran de igual a igual. A los pocos días, recuerdan en Aexpainba, se superaron los prejuicios y las diferencias. Aprendieron y experimentaron a la vez, pero cada grupo a su ritmo. Es muy probable que el campamento se repita de nuevo este verano.