Casimiro Lemos. / HOY

Casimiro Lemos, 17 años luchando por las personas sordas desde el asociacionismo extremeño

Es un de los protagonistas del proyecto Extremeños Extraordinarios de Gentinosina Social, cuyo objetivo es mostrar ejemplos positivos de vida normalizada y romper los prejuicios y estereotipos existentes sobre las personas con discapacidad en Extremadura

REDACCIÓN

La vida de Casimiro Lemos estuvo marcada por el silencio desde muy temprano, con tan solo un año de edad una meningitis le provocó una sordera irreversible entre otras dolencias. Hoy este vasco de nacimiento, pero pacense de adopción, es el presidente de la Asociación de Personas Sordas de Badajoz (Aspesoba) y el vicepresidente de la Federación Extremeña de Asociaciones de Personas Sordas (Fexas), entidades que luchan por los derechos y la inclusión de este colectivo en Extremadura.

Casimiro pronto tuvo que hacer las maletas, las diferentes dolencias sobrevenidas de la meningitis le obligaron a cambiar los aires industriales de Eíbar por los cielos más claros de Badajoz. Ya en Extremadura siguió su etapa escolar en un colegio especial para niños sordos donde avanzó sin problemas en sus estudios.

Fromación y reinvicación

En el instituto Casimiro encontró las barreras que enfrenta la comunidad sorda en el sistema educativo. Enesta nueva etapa Casimiro estudiará un grado medio de técnico de laboratorio y será cuando aparecen numerosas barreras para que sus estudios sean poco accesibles. Profesores que no son logopedas y enseñanza basada en un sistema oral sin interpretes que olvida a las personas sordas. Según Casimiro éstas serán las principales trabas que tendrá para su adaptación.

«Tuve que cambiar rápidamente de mentalidad, ser menos ingenuo y estar muy avispado para intentar seguir las clases y conseguir buenos apuntes», relata Casimiro. Pero las cosas no avanzaron bien y Casimiro tuvo que mirar otras opciones. «Cambié al turno de tarde buscando una mejora, y la obtuve, allí conseguí que el centro tuviera un interprete en lengua de signos y además encontré profesores más sensibles a la situación de las personas con discapacidad», explica Lemos.

Y es que una de las peticiones de la comunidad sorda para mejorar el sistema educativo es la necesidad de formar a los profesores para atender a sus alumnos sordos de una forma adecuada. Otra, es la necesidad de la adaptación curricular y la forma de hacer sus exámenes. La comunidad sorda y otras personas con discapacidad piden sustituir los exámenes desarrollistas por los de tipo test, estos últimos se adaptan más a sus capacidades físicas y cognitivas.

Y así, poco a poco Casimiro, con estas mejoras, fue adaptándose al ritmo de los estudios y formó un gran grupo de amigos con los que solía salir por Badajoz cómo cualquier chico de su edad. «Yo soy una persona divertida y alegre no tuve problemas en formar mi grupo de amigos»; comenta Lemos. Estos compañeros también le ayudaron en sus clases, especialmente a la hora de realizar las prácticas. «Para hacer los ejercicios del laboratorio tenía a un compañero cerca que me servía de referencia para seguir los ejercicios prácticos», explica Casimiro.

Universidad y trabajo

Después de conseguir el grado medio cómo Técnico de Laboratorio, Lemos decidió estudiar la diplomatura de Educación Especial en la Universidad de Extremadura. «La etapa universitaria fue un nuevo reto para mí, volvía a ser la novedad para mis compañeros y profesores. Pero trabajé duro, busqué mi espacio y logré diplomarme», relata Lemos.

Gracias a este esfuerzo Casimiro pudo empezar a trabajar en lo que es su verdadera vocación: ayudar a las personas con discapacidad. En este aspecto, el presidente de Aspesoba comenta: «llevo 17 años trabajando como cuidador en un centro de día ayudando a personas con discapacidad intelectual, síndrome de down y otras discapacidades, algo con lo que me siento realizado e identificado». Tengo una gran conexión con mis compañeros y eso nos ayuda a enseñar a nuestros usuarios a vivir mejor de manera social y personalmente«, agrega Lemos.

Aspesoba

Otra de las situaciones que ayuda a crecer y realizarse personalmente a Casimiro es su función de presidente de Aspesoba. Una entidad que ayudó a fundar en 2005 y que preside desde su fundación. Aspesoba nace para estar al servicio de la comunidad sorda de Badajoz. «Nuestra asociación está en un crecimiento constante, está conformada por una junta directiva en la que todos hablamos lengua de signos y en la que luchamos por dar visibilidad a los problemas de las personas sordas de nuestra zona y a buscar empleo a los más jóvenes», agrega Casimiro. «Entre nuestras actividades se encuentran diversos talleres y encuentros encaminados a que las personas sordas interactúen entre ellos, aumenten su autoestima y afronten y superen algo muy arraigado entre la comunidad sorda: la soledad». Según señalan desde las diferentes asociaciones de personas sordas la soledad y la baja autoestima provocan un aislamiento social grave en gran número de personas con discapacidad auditiva.

Lengua de signos y accesibilidad

Otra de las funciones de Aspesoba es la de pedir mejoras en la accesibilidad en Badajoz, aquí Casimiro nos habla de las diversas mejoras que se han realizado en la Alcazaba de la ciudad y en la diferentes sedes físicas de las instituciones. Pero el gran reto para Aspesoba y el resto de la comunidad sorda es el reconocimiento real y la visibilidad de la lengua de signos. «La lengua de signos es mi lengua materna, tiene un valor incalculable, forma parte de nuestra identidad y es un derecho de las personas sordas que no debe ser excluyente», explica el presidente de Aspesoba.

En este sentido, Casimiro comenta que las personas sordas piden que no tengan que elegir entre signar o un sistema oral para comunicarse. Además, ve necesario y ajustado a la ley que todos los niños sordos tengan acceso a ella. Para finalizar, Casimiro señala que «ojala la lengua de signos esté presente en los currículums escolares y universitarios de forma constante, puede ser una buena herramienta para la comunicación y la integración de nuestro colectivo»;.

Casimiro Lemos es uno de los protagonistas del proyecto «Extremeños Extraordinarios», que Gentinosina Social desarrolla con el fin de dar a conocer historias de superación y normalización donde los protagonistas son personas con discapacidad de Extremadura que se han desligado del paternalismo y la condescendencia para tener una vida plena. La iniciativa cuenta con la financiación de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura a través del Programa de Normalización.