Clara Cubero, en la puerta del Ayuntamiento en un acto de AFAM. / J. M. ROMERO

«La asociación de alzheimer me ayudó a salir del túnel y cuidar a mi marido»

Afam inicia sus terapias en un centro propio gracias al empeño de los familiares de los pacientes

A. GILGADO MÉRIDA.

El 21 de septiembre se considera el Día Mundial del Alzheimer por la OMS. Cada año por estas fechas hay una campaña pública de asociaciones y especialistas para ayudar a prevenir la enfermedad.

Este 21 de septiembre ha sido especial para Afam, la organización de familiares de enfermos de la ciudad. Están todavía estrenando el centro terapéutico que han abierto en Díez Canedo para asistir a pacientes de la comarca y a sus cuidadores.

Clara Cubero ha hecho de la visibilización del alzheimer su causa. Dedica gran parte de su tiempo a la asociación de Mérida.

Perdió a su marido el 27 de abril del año pasado por covid tras muchos años de alzheimer. Ingresó en una residencia de la ciudad a principios de marzo de 2020 para recibir cuidados especializados necesarios ya por su dependencia y la evolución de la enfermedad. Entonces Clara no sabía que unos pocos días después se declararía el estado de alarma y las residencias se blindarían por el covid. «No pude despedirme de él y a su funeral fuimos cuatro personas. Fue todo muy triste, llevaba tiempo preparándome, pero nunca pensé que iba a ser de esa forma».

Clara apoya a Afam porque quiere devolver parte de lo que le han ayudado. Cuando le dieron el diagnóstico a su marido hace más de quince años, recuerda, vivió una situación similar a la de atravesar un túnel lleno de incertidumbres y dudas. «El médico me dijo que buscara una asociación porque yo también necesitaba ayuda para afrontarlo».

Y eso fue lo que hizo Clara. Encontró muchas respuestas. «Pude salir de ese túnel y cuidar a mi marido».

Recuerda con satisfacción que le ayudó a trabajar varios años después del diagnóstico.

Y no se trataba de una tarea fácil. Era ingeniero y llevaba algunos proyectos de una compañía de redes de alta tensión de Mérida. «Le encantaban las matemáticas y tenía una cabeza prodigiosa, memorizaba los teléfonos de la agenda de casa».

La pasión por el cálculo y los números quizá le hizo retrasar el deterioro cognitivo ejercitando operaciones. «Nos aficionamos los dos a los sudokus».

Clara es una de las directivas más activas de Afam y trabaja para que otras familias de la comarca acudan a su centro terapéutico. Ha participado esta semana en varios actos públicos para involucrar a los vecinos y comerciantes en su labor con los pacientes que sufren alguna enfermedad mental. «No están solos en esto porque nos puede pasar a cualquiera».

Muchos años les ha costado sacarlo adelante. «Nos hemos peleado con todos políticos durante años para tenerlo porque sabíamos que era algo necesario».

Los ejercicios dirigidos pueden ralentizar la evolución, por eso ve importante que los reciban cuanto antes.

Contar con un espacio propio equipado reduce la burocracia para entrar en la atención especializada. Pueden atender a veinte usuarios de la comarca y sirve también para que las familias y los cuidadores más cercanos encuentren un punto de apoyo común. «Es una enfermedad que nos afecta a todos. Tenemos que asumir que vendrán situaciones complicadas».