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La Alcazaba se puede recorrer de punta a punta por el pasillo que va pegado a la muralla, lo que se conoce como el adarve. Es uno de los recorridos preferidos por pacenses y visitantes porque ofrece una panorámica del interior del recinto árabe y porque además, desde ahí se tienen las mejores vistas del Badajoz que está detrás de sus muros. Las diferentes rehabilitaciones han permitido acondicionar este paseo en todo el perímetro, pero tiene una pega importante: las personas que van silla de ruedas no pueden acceder a él.
Para solucionarlo, Apamex (la asociación para la atención y la integración social de las personas con discapacidad física de Extremadura) le ha puesto encima de la mesa al Ayuntamiento un proyecto para habilitar miradores en tres puntos estratégicos del adarve de la muralla a los que puedan acceder las personas con silla de ruedas.
La Concejalía de Turismo está dispuesta a llevar a cabo esta iniciativa, pendiente de únicamente de encontrar financiación, si bien la opción más viable es costearla con el convenio de conservación y mantenimiento anual que pagan a partes iguales el Ayuntamiento y la Junta.
Se trata de acondicionar los accesos a estos caminos, que tienen anchura suficiente para el paso de la silla de ruedas, sustituyendo los escalones por rampas suaves para que las personas con movilidad reducida puedan recorrer pequeños tramos por la parte más alta del monumento.
Los tres puntos elegidos son el tramo del adarve que está frente al Museo Arqueológico, la batería del Rosario y el camino en torno a la puerta del Alpéndiz. «Son tres puntos claves desde los que se tienen unas panorámicas espectaculares de Badajoz y que se pueden hacer accesibles con actuaciones muy sencillas», valora el presidente de Apamex, Jesús Gumiel.
El primer mirador propuesto es el más fotogénico. Se trata del tramo de muralla que da para la plaza de San José, desde donde se tienen unas vistas amplias del Casco Antiguo, las torres de la Catedral, la Soledad o la Giralda, la cúpula de la Concepción o el edificio de las Adoratrices con el Guadiana de fondo. Este es un punto predilecto para los amantes de las puestas de sol, un reclamo que cada vez congrega a más gente en este tramo de la muralla para sacar la foto del sol escondiéndose por Portugal.
Jesús Gumiel | Presidente de Apamex
La propuesta de Apamex es habilitar plazas de estacionamiento adaptadas junto al acceso a la plaza del Museo Arqueológico y de ahí acceder al adarve, sustituyendo los escalones que hay ahora por una pequeña rampa. El tramo plano que podría recorrer una persona que vaya en silla de rueda sería de 75 metros. «La altura de la muralla en este punto no es muy alta por lo que permitiría ver la plaza de San José desde la silla de ruedas», apunta.
El segundo mirador se localiza en la batería del Rosario, frente a las ermitas. Desde esta explanada se tiene una vista general del Guadiana y sus puentes y del Fuerte de San Cristóbal que esté de frente. En este caso, la actuación también implica crear plazas de aparcamiento adaptadas en la explanada que hay a la izquierda una vez que se traspasa la puerta de Carros y desde ahí mejorar el pavimento del sendero que llega hasta la cota del adarve, para recorrer después 63 metros de muralla.
El tercer punto estaría del lado opuesto, junto a la puerta del Alpéndiz, donde está el yacimiento arqueológico. Aquí se ha previsto un tramo accesible de 130 metros de recorrido, en el que es necesario instalar unas pequeñas cuñas de madera en las que elevarse con la silla de ruedas para poder ver las vistas ya que en este punto, la muralla tiene más altura.
«Ahora mismo no hay ninguna posibilidad de acceder al adarve desde una silla de ruedas y la Alcazaba más grande de Europa tienen que ser accesible a la fuerza».
La accesibilidad es la asignatura pendiente de la Alcazaba. Para abordar este problema, además del proyecto de los miradores desde la muralla, el Ayuntamiento va invertir 48.000 euros para que las personas con discapacidad física puedan acceder tanto al Museo Arqueológico como al parque.
La solución es alargar la acera que arranca de la puerta de Carros hasta el acceso a la plaza del reloj que está delante del museo. Ahora, la acera de subida a la Alcazaba que discurre únicamente por el lado derecho se corta bruscamente al final del aparcamiento. El motivo, unos restos arqueológicos. Para salvarlos, a esta altura se va a hacer un paso de peatones accesible que permita cruzar al otro lado, donde se va a crear un tramo de acera hasta la entrada del parque de la Alcazaba. Y desde ahí, se hará otro paso de peatones accesible para cruzar de nuevo a la derecha y hacer una acera hasta la entrada del museo.
Dentro del propio parque, el actual sendero de tierra, que es impracticable cuando llueve, se va a pavimentar con cemento y se va a delimitar a ambos lados con bordillos, tanto para facilitar el tránsito de personas que se guíen con bastones como de las que van en silla de ruedas. Esto viene a resolver las quejas que suscitaron los conciertos del Alcazaba Festival, de personas con discapacidad que tuvieron dificultades para llegar a la zona de escenario y a la barra.
«Sin ser una obra muy cara es muy importante para hacer accesible el monumento más importante de la ciudad», valora Carlos Urueña, edil de Urbanismo.
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