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Se dispara la demanda de ayuda a Cáritas

Las personas necesitadas, muchas con perfiles nuevos, piden alimentos, vivienda y acceso al empleo

Algunas de las personas que comen en el comedro de Cáritas en Plasencia. / HOY
POR LA CRISIS Las demandas de apoyo en el plazo de un año y medio, desde inicios de 2008 hasta el primer semestre de 2009, aumentaron un 82%, según datos del 'Observatorio de la realidad' elaborado por esta entidad caritativa y social dependiente de la Iglesia Católica. Durante el primer semestre de este año se dispararon casi un 41% las solicitudes de ayuda, un porcentaje similar al que se registró a lo largo de todo 2008, y alrededor de 250.000 nuevas personas más fueron atendidas por los servicios de acogida y asistencia de esta organización. Las principales demandas fueron de alimentos, ayuda para la vivienda y respaldo para acceder al empleo.
La inversión de Cáritas en 2008 ascendió a 217 millones de euros, de los que una gran parte fueron destinados a luchar contra los efectos de la recesión económica, según dijo José Luis Pérez, director de Servicios Generales de la organización. En este primer semestre del presente año «sigue siendo elevado el aumento de la demanda de ayuda, por efecto principalmente del paro y por la pérdida de protección de las personas que terminan las prestaciones por desempleo», subrayó Ana Abril, coordinadora del área de análisis social y desarrollo de Cáritas. Las respuestas de intervención social (información, orientación, ayuda en especie o económica, entre otras) de la ONG de la Iglesia en estos seis primeros meses fue mayor (36,2%) que en todo 2008, cuando aumentaron un 35,2%.
Vivienda
Las ayudas económicas se incrementaron en el semestre analizado un 24,4% respecto a 2008. El mayor crecimiento se dio en alimentos (58%), seguido de ayudas para la vivienda (44,9%) y transporte (13,3%). La demanda más «extensa e intensa» es para alimentación, tanto en especie como en ayuda económica para este fin. La segunda, en orden de importancia, es para afrontar las dificultades con la vivienda. Los casos que se abordan son, en general, impagos de hipotecas, deudas de alquileres que provocan embargos o desahucios, y recibos de suministros (luz, agua, gas).
Algunas personas piden ayuda para renegociar las condiciones de la hipoteca y otros entregan al banco la vivienda hipotecada y pasan a vivir de alquiler. Cáritas ha constatado la 'dureza' de las condiciones de acceso para la compra de vivienda y de los requisitos exigidos para el alquiler (aval, fianza, contrato de trabajo, elevados precios...), lo que a su vez provoca el hacinamiento severo (casos frecuentes de subarriendo de habitaciones a precios abusivos) y el aumento de familias completas que viven en una sola habitación porque no pueden acceder a una vivienda.
Las demandas de ayuda para acceder al empleo se producen en un contexto «claramente desfavorable» para las personas vulnerables y en situación de exclusión social. Existe una elevada disminución de las ofertas de empleo, como las de empleadas de hogar externas, y aumenta el tiempo de búsqueda de empleo entre personas paradas de más de 50 años y entre las que buscan su primer empleo. Este hecho es especialmente grave entre los inmigrantes, que agotan los plazos legales de sus autorizaciones de residencia y trabajo.
La organización también ha comprobado el aumento de la precariedad laboral y el acceso a empleos de corta duración e inestables, así como a empleos mal remunerados. «La situación de desempleo de uno de los miembros sustentadores de una familia vulnerable lleva directamente al empobrecimiento familiar y a la demanda de ayuda», sostiene el informe. Cáritas atiende especialmente demandas de personas paradas procedentes del sector de la construcción y la industria, con poca o nula cualificación profesional, y también del sector servicios, como mujeres que buscan trabajo como empleadas de hogar o en el pequeño comercio.
Son también abundantes las peticiones de ayuda para asuntos legales y de extranjería, especialmente para la renovación de las autorizaciones de residencia y trabajo. Además, la red de acogida de Cáritas recoge numerosas solicitudes de ayuda por depresiones, deterioro de relaciones familiares, ansiedad, sensación de fracaso, pérdida de autoestima y tristeza. Se ha detectado un aumento de los conflictos familiares, incluidos casos de malos tratos, como consecuencia de las tensiones que se viven en el seno de las familias por los problemas económicos.