Hoy
Una donante se corta el pelo en la peluquería Brushing de Plasencia.
Una donante se corta el pelo en la peluquería Brushing de Plasencia. / Palma

Cambiar de 'look' por una buena causa

  • Hay 40 peluquerías solidarias en la región y tanto la AOEx como la AECC disponen de bancos de pelucas

  • La donación de pelo abarata el coste de elaboración de las prótesis capilares que utilizan, principalmente, los pacientes oncológicos

"Hay quien acaba su tratamiento oncológico y prefiere conservar su peluca porque le aporta seguridad», explica Rocío Contreras, trabajadora social de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Badajoz. Hasta ese punto son importantes las prótesis capilares para las personas que pierden el pelo debido al tratamiento contra el cáncer. Se convierten en algo más que un simple elemento estético y pasan a ser un símbolo de su lucha, incluso un escudo que protege frente a futuras recaídas.

Por ese motivo y conscientes de ello, tanto la AECC como la Asociación Oncológica Extremeña (AOEx) donan las pelucas que tienen en su banco, aunque la mayor parte de la gente que las utiliza, termina por devolverlas una vez que deja de necesitarlas. «No tienen ninguna obligación de hacerlo, pero también quieren ayudar a otras personas y que siga la cadena», apunta Isabel Rolán, presidenta de la AOEx.

Para que comience el proceso, el primer eslabón es la donación y en Extremadura hay 40 peluquerías que colaboran con la asociación Mechones Solidarios. Estos establecimientos se encargan de recoger el pelo y lo hacen llegar a la sede de la organización, que se encuentra en Málaga. Allí se realiza el tratamiento del cabello, que se separa por color y tamaño, y finalmente se convierte en pelucas de pelo natural. «Son necesarias entre seis y quince donaciones para elaborar una prótesis, ya que mucho pelo se pierde en la fabricación, y cada una de ellas supone 40 horas de trabajo», indica Rocío Quattrocchio, responsable de comunicación de Mechones Solidarios, citando las razones que explican que una peluca de pelo natural hecha a medida alcance en el mercado precios superiores a los 1.200 euros.

Sin embargo, gracias a las donaciones de la materia prima el coste se reduce entre un 60 y un 80 por ciento. «Para donar pelo no importa la edad. Hace unos años se pedía pelo sin tratar, sin colorantes ni tintes, pero ahora se recoge cualquier tipo de cabello», expone Noemí Saball, gerente de la peluquería Brushing, de Plasencia, una de las que colabora con Mechones Solidarios.

El único requisito para donar es el largo del pelo, porque las coletas deben medir más de 30 centímetros. Esto también ha cambiado en los últimos meses. Antes se pedían 20 centímetros, que era la longitud indispensable para fabricar una peluca. La asociación ha recibido mucho cabello de este tamaño, por lo que han aumentado la extensión para poder elaborar prótesis destinadas a la gente que prefiere pelucas de pelo largo.

Sí se mantienen los 20 centímetros para las donaciones que realizan los más pequeños. «Son bastantes las niñas que vienen para acompañar a alguien que va a donar y también quieren hacerlo ellas», detalla la gerente de Brushing, que en ese caso debe realizar un corte adaptado al largo que se demanda.

Trabajadoras de Arte Español, de Badajoz, preparan el pelo donado que entregan a la AOEx.

Trabajadoras de Arte Español, de Badajoz, preparan el pelo donado que entregan a la AOEx. / Arnelas

El volumen de donaciones varía según la época del año y normalmente aumenta según se acerca el verano. En 2017, Mechones Solidarios recibió 67,72 kilos de pelo desde Extremadura. En el envío también colaboran empresas de mensajería, que ponen un precio reducido, inferior a cinco euros y que pagan las peluquerías, para los paquetes que tienen como destino la asociación.

Una vez que se realiza el corte, la conservación del pelo es sencilla. Solo tiene que estar seco para que no se estropee. «Lo cortamos en coleta, pero a veces hacemos una trenza para que vaya más ordenado; lo secamos y lo metemos en una bolsa», dice Gema Rebolo, de la peluquería Arte Español, de Badajoz, que lo entrega en la sede de la AOEx, desde donde también lo derivan a Mechones Solidarios.

Es una constante que las trabajadoras de los establecimientos informen a su clientela de la posibilidad de hacer la donación. «Por norma general, no vienen con la intención de hacerlo porque lo desconocen», detalla Rebolo. Incluso hay casos de personas que, cuando se enteran de que existe la posibilidad de donar, prefieren esperar a hacerse el corte para llegar al tamaño establecido.

Entregas

Las prótesis llegan a los usuarios a través de Mechones Solidarios, que las realiza a medida a quienes las solicitan, pero también desde las asociaciones locales o regionales. «En ocasiones, las entidades organizan eventos para recoger fondos y pelo para nosotros y les hacemos pelucas de tamaño genérico para que ellos las tengan en su banco», señala Quattrocchio. En concreto, el año pasado hubo dos actos de este tipo en Extremadura, ambos en abril, uno en Plasencia y otro en Badajoz.

Rocío Contreras, trabajadora social de AECC, en el banco de pelucas de la asociación.

Rocío Contreras, trabajadora social de AECC, en el banco de pelucas de la asociación. / C. Moreno

En el caso de las fabricadas a medida, desde la organización solicitan a los usuarios una serie de datos, en los que se especifican la medida de la cabeza, el color de pelo, el volumen o la cantidad, pero también varias fotografías. De esta forma, pueden trabajar con mayor precisión y ajustarse a las necesidades de cada persona. «También pedimos información acerca de los ingresos y una trabajadora social valora si le entregamos la peluca de manera gratuita o se le cobra un porcentaje. No decimos que no a nadie, solo pedimos que corra con los gastos que supone hacerla», puntualiza la responsable de comunicación de Mechones Solidarios, remarcando que a todos los menores de 14 años se les entrega sin contraprestación económica.

De esta forma, mediante la organización con sede en Málaga, y con las donaciones de prótesis por parte de particulares es como ha ido creando su banco de pelucas la AOEx. «Así, las podemos entregar a otras personas que la necesitan, pero primero las llevamos a las peluquerías que colaboran con nosotros y ellos las limpian, desinfectan y adaptan, si es necesario, mediante cortes o tratamientos a sus nuevos usuarios», comenta la presidenta de la asociación, incidiendo en que los establecimientos no cobran nada por esa labor.

Un sistema de trabajo diferente tiene la AECC, que no ha llegado a acuerdos estandarizados con peluquerías. Las donaciones de pelo se recogen en sus propias instalaciones, hasta donde llegan las personas con sus coletas ya cortadas. «La gente comenzó donarnos pelo hace tres años y en un principio no sabíamos qué hacer con él, porque no hay ningún artesano en Extremadura que fabrique pelucas de pelo natural», recuerda Contreras. Por ello, decidieron enviar los mechones a la Asociación Española de Posticería, que ya tenía un concierto establecido con la AECC de Murcia, y empezaron a colaborar con ella. «Las trabajadoras de esta asociación, al terminar su jornada, hacían pelucas con las donaciones», afirma Contreras.

Dos diarias

Sin embargo, pronto empezaron a enviar más coletas de las que las empleadas de la Asociación Española de Posticería eran capaces de transformar. «No tenemos contabilizadas las donaciones, pero podemos recibir dos diarias por término medio», calcula la trabajadora social de la AECC de Badajoz. A cada persona que entrega pelo, se le hace llegar una carta de agradecimiento y a lo largo de 2018 han enviado 67 misivas solo desde la capital pacense.

Para poder seguir dando utilidad a las donaciones, la AECC va a rubricar próximamente un acuerdo con una entidad. Según ese convenio, las diferentes sedes de la asociación entregarán pelo natural que será tasado por encima del valor de mercado y esos fondos virtuales servirán para comprar pelucas a la misma organización. «Pueden ser naturales y sintéticas, por lo que vamos a poder ayudar a más gente», entiende Contreras.

Al respecto de las diferencias entre ambas prótesis, «siempre es mejor una peluca de pelo natural, aunque las sintéticas son cada vez mejores», informa la gerente de Brushing, que cita entre sus ventajas, que se puede peinar, cortar y tratar como si fuera el propio pelo de la persona que la usa.

Por otro lado, las sintéticas pesan menos, no hay que peinarlas y su mantenimiento es muy sencillo. «Son muchas las usuarias que prefieren las de este tipo, porque tardan menos en arreglarse», detecta Contreras.

Entre ambas modalidades, la AECC en Extremadura tiene un banco de más de 200 pelucas que donan a los pacientes oncológicos.

Cuando una persona dona una prótesis de pelo natural usada, Contreras la lleva al instituto San José, donde los estudiantes del módulo de peluquería y estética, de manera altruista, las arreglan, peinan y dan otro corte, prolongando así su vida útil. En el caso de las sintéticas, solo deben ser lavadas antes de poder usarse de nuevo.

Si las prótesis capilares se cuidan, pueden tener una duración superior a los 20 años. Pese a ello, es habitual que los usuarios las prefieran nuevas. A esta demanda también se va a poder responder mediante el nuevo acuerdo al que ha llegado la AECC, que podrá pedir pelucas con las que cubrir las necesidades de sus solicitantes gracias a los fondos que generan las donaciones efectuadas en la región.