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Servanda y Erica al antes de firmar su nuevo contrato. / Casimiro Moreno

Integración social desde el empleo

  • Clece imparte formación a personas en situación de vulnerabilidad para facilitar su acceso al mercado laboral

  • La empresa colabora con la Fundación Proyecto Don Bosco a la hora de contactar con colectivos en riesgo de exclusión

Un contrato de trabajo es mucho más que la obligación de realizar una jornada laboral y el derecho de obtener una remuneración por ello. Un contrato de trabajo también supone independencia económica y una inyección de autoestima, pero para las personas en riesgo de exclusión social o en situación de vulnerabilidad un contrato de trabajo significa alcanzar una meta, llegar a una cima que vieron muy lejana durante largos periodos de tiempo. En estos casos, acceder a un empleo sirve para garantizar el futuro familiar, para ofrecer a sus hijos las mismas oportunidades que tienen sus compañeros de colegio o para salir de la precariedad. En definitiva, es una forma de acercarse a la integración social.

Erica Álvarez y Servanda Jaramago conocen estas situaciones de primera mano y por eso, el pasado jueves, firmaron sus contratos indefinidos con lágrimas en los ojos. Ellas se han formado durante las últimas semanas gracias a Clece. Esta firma, a través de su proyecto social, y la Fundación Proyecto Don Bosco colaboran en programas de formación en Extremadura para personas en situación de vulnerabilidad para facilitarles el acceso al mercado laboral.

Clece es una empresa multiservicios que cubre actividades tan diversas como limpieza, el mantenimiento, energía, logística, servicios aeroportuarios o servicios sociales, así como otros servicios profesionales, para todo tipo de instituciones y empresas en todos los sectores. En Extremadura tiene una destacada implantación en el sector público. Entre otros clientes "trabajamos para la Diputación de Badajoz, la Junta de Extremadura, los ayuntamientos de Badajoz y Cáceres y otros consistorios de poblaciones más pequeñas", expone Manuel García, jefe de Servicio de Clece en nuestra región.

La firma, de ámbito estatal, tiene más de 75.000 trabajadores en toda España y alrededor del 10% provienen de colectivos vulnerables. "Mujeres víctimas de violencia de género o personas con discapacidad entre otros", informa García. Además, el proyecto social se comprometió la semana pasada, en la ceremonia de entrega de los premios Compromiso, a contratar a 139 personas que hayan sufrido violencia de género. Contrataciones que se sumarían a las 180 trabajadoras víctimas de violencia de género que actualmente están integradas en la plantilla.

En Extremadura, uno de los contratos que se han firmado en este marco es el de Erica Álvarez, que va a comenzar a trabajar en el servicio de Ayuda a Domicilio del Ayuntamiento de Badajoz. Para lograrlo ha recibido formación de Clece. "Hemos tenido formación teórica y práctica y también en primeros auxilios", dice sobre el curso de 70 horas que está finalizando. "Es importante acceder al mercado laboral, porque tengo dos niñas pequeñas y quiero lo mejor para ellas", detalla Álvarez, añadiendo que su ilusión es seguir avanzando y continuar formándose en este sector. "Quiero finalizar la Educación Secundaria y llegar a ser auxiliar en Geriatría", manifiesta.

Las situaciones personales difíciles que ha sufrido a lo largo de su vida están entre los motivos de su vocación por la geriatría. "Mi madre falleció con 52 años y tenía alzhéimer. No pude hacer por ella todo lo que hubiese querido y formándome en este aspecto podría hacerlo por otras personas", reconoce.

Álvarez llegó a Clece a través de la Fundación Proyecto Don Bosco. En esta organización sin ánimo de lucro también ha recibido formación, pero de ámbito más transversal, como habilidades sociales o en competencias personales.

La entidad social, con más de dos décadas de experiencia, lleva poco más de un año trabajando en Extremadura, en concreto en Badajoz y en Mérida. "Nuestra finalidad es la promoción y el desarrollo integral de las personas que se encuentran en situación de exclusión o de vulnerabilidad social", detalla Isabel Borrego, coordinadora de itinerarios de Fundación Proyecto Don Bosco. Principalmente, efectúan su labor en tres ámbitos: orientación profesional, formación en las competencias profesionales que las empresas demandan y prospección laboral. En este último ámbito es en el que colaboran con Clece para la realización de prácticas.

Método de trabajo

En la búsqueda de una mejor empleabilidad, el método de trabajo de Clece consiste en contactar con fundaciones y asociaciones para impartir cursos a sus usuarios de cara a facilitar su búsqueda de empleo. "Nosotros vemos la motivación que muestra cada persona y su compromiso antes de recomendar los cursos", explica Sandra Lozano, dinamizadora de la Fundación Proyecto Don Bosco, que es la encargada de trabajar con las personas que contactan con la organización para lograr un mayor desarrollo personal, que está destinado a que cuando lleguen a la empresa puedan desarrollar las tareas de forma correcta.

Este fue el itinerario que siguió Servanda Jaramago para realizar la formación con Clece. También ha realizado el curso de Auxiliar de Ayuda a Domicilio, que ha estado impartido por Raquel Gallardo, coordinadora del servicio de ayuda a domicilio de Clece. "Las fundaciones y asociaciones nos dejan dar a nosotros la formación a las que, posiblemente, sean nuestras trabajadoras futuras", según el jefe de Servicio de Clece en Extremadura.

Las nuevas trabajadoras de Clece han firmado un contrato indefinido.

Las nuevas trabajadoras de Clece han firmado un contrato indefinido. / Casimiro Moreno

En este sentido, las alumnas han tenido que trabajar diferentes competencias. Entre ellas, el aseo personal a los usuarios del servicio de ayuda a domicilio, las tareas que se realizan en los centros de mayores o las labores domésticas. "Es fundamental el trato a las personas y el apartado de la empatía, porque no todas las personas que se dedican a este servicio lo hacen por vocación y es muy importante para realizar el servicio de ayuda a domicilio de una forma óptima", indica Gallardo, que considera que la respuesta de todas las alumnas ha sido gratificante y han mostrado un buena actitud que se ha reflejado en las prácticas en las que han acompañado a trabajadoras del servicio en sus jornadas laborales.

A pesar de haber completado con éxito esta formación, el contrato que el pasado jueves firmó Jaramago con Clece es para el servicio de limpieza. Antes de estampar su nombre en los documentos no podía disimular la alegría que le producía acceder a un empleo. "Tengo un familiar a cargo y tres hijos. Soy madre soltera y me gustaría sacar adelante a mi familia", en palabras de esta mujer que espera abandonar la situación de vulnerabilidad social y cuya ilusión es "trabajar para mis hijos, para que puedan seguir estudiando y tengan oportunidades en la vida y salidas profesionales".

Ahora, a ambas mujeres les toca poner en práctica las competencias aprendidas en su formación. Demostrar lo que desde Clece y la Fundación Proyecto Don Bosco saben que pueden ofrecer en sus puestos de trabajo. "Los contratos solo se deben a vuestro buen hacer. Os los merecéis", les dijo García antes de la firma, apostillando que la contratación de personas de colectivos desfavorecidos no solo se debe a aspectos relacionados con la responsabilidad social, sino que están encontrando una gran respuesta por parte de estos trabajadores hacia la empresa. "Son personas muy implicadas y motivadas, algo que para nosotros también es una recompensa".