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Miguel Ángel y Soraya, en la sede de Ayuda a la Vida.
Miguel Ángel y Soraya, en la sede de Ayuda a la Vida. / Palma

Solidaridad a domicilio destinada a los más pequeños

  • Soraya María Salgado y Miguel Ángel Llorente coordinan el Servicio de Ayuda a la Vida, que presta apoyo a mujeres embarazadas y a bebés

Empezaron con un teléfono y desde su propio domicilio y en la actualidad coordinan una red de cerca de 40 voluntarios. El matrimonio que forman Soraya María Salgado y Miguel Ángel Llorente está al frente del Servicio Ayuda a la Vida, que atiende, prioritariamente, a mujeres embarazadas, madres y bebés y que se puso en marcha en 2013.

Desde hace poco más de año y medio tienen a su disposición un local, que es propiedad de Cáritas, pero hasta hace no mucho tiempo se reunían con sus usuarios en la terraza de un bar, en el banco de un parque, en un salón parroquial o en cualquier otro espacio que les brindara una oportunidad para conversar con tranquilidad.

En los cuatro años que lleva en funcionamiento, desde el servicio, que es la primera parte del futuro Centro de Orientación Familiar Diocesano (COF), se ha atendido a más de 80 familias. «Ha sido toda una aventura, porque empezamos sin tener ni idea de cómo debíamos hacer algunas cosas», reconocen Salgado y Llorente, que recibieron la ayuda de las trabajadoras sociales de Cáritas en todo lo relativo a la documentación que debían solicitar y al modo de llevar un registro de su labor.

Al principio no vieron tan necesarias estas herramientas de control, porque empezaron con dos o tres familias, pero en la actualidad son unas 25 las que se benefician del trabajo de los voluntarios, cuya principal misión es visitar los domicilios una vez al mes y llevar todo lo que pueda necesitar la madre y el bebé o la embarazada, si todavía no ha dado a luz. «La mayoría de las voluntarias, porque solo son mujeres las que van a las casas, se implican más y acuden con mayor frecuencia a visitar a las familias», apunta Salgado, que comenzó realizando esta tarea, pero ya se dedica a temas más relacionados con la organización.

La ausencia de hombres a la hora de acudir a las viviendas no es algo que tuvieran planeado, pero la evolución del servicio ha tomado esta dirección. «Detectamos que las madres se sienten más cómodas si es una mujer quien las atiende», explican. Y es que la labor que realizan desde Ayuda a la Vida no se queda solo en la entrega de los productos; tiene muchas otras vertientes.

A cada embarazada que solicita ayuda se le asigna una voluntaria, que va a ser la encargada de llevarle a la familia pañales, leche, biberones, chupetes, potitos, cereales, productos de higiene, medicamentos o vitaminas para la madre, así como enseres que pueden ser cunas, sillas, tronas o carritos. «Esto último nos lo cede la gente y nosotros nos encargamos de limpiarlo, arreglarlo si lo necesita, prestarlo en las mejores condiciones y recogerlo cuando lo dejan de utilizar para poder destinarlo a otra familia», detalla Llorente.

Sin embargo, tan importante como esto es, en mucho de los casos, la conversación o la compañía en las consultas médicas previas y posteriores al parto. «En mi caso acompaño a una mujer a sus visitas con el ginecólogo, porque tiene un embarazo de riesgo y conmigo va más tranquila, pese a que su marido también acude», ejemplifica Salgado.

Perfil

En cuanto al perfil de los usuarios, aseguran que el 50% son personas que están en riesgo de exclusión social, pero el resto son familias perfectamente integradas en la sociedad que están atravesando por momentos difíciles económicamente.

Voluntarios de Ayuda a la Vida llevando productos a un domicilio.

Voluntarios de Ayuda a la Vida llevando productos a un domicilio. / Palma

En la sede del servicio también se imparten talleres, entre ellos uno de manualidades que sirve para elaborar productos que luego se venden en las fiestas de algunos centros educativos o en el Martes Mayor de Plasencia y que es una de las formas de financiación que tiene Ayuda a la Vida, aunque la más importante sigue siendo la donación de particulares. «También hay colegios que destinan sus campañas de Navidad a favor del servicio», comenta Llorente, añadiendo que su intención es no recoger dinero, solo productos. «Cuando hay alguien que nos quiere donar dinero, lo que hacemos es ir con esa persona a una gran superficie y comprar lo que necesitamos», admite.

El resto de acciones formativas están relacionadas con la salud, la higiene –que imparte Salgado, ya que es enfermera y ha trabajado como matrona–, búsqueda de empleo o cualquier otra materia que puedan demandar los usuarios o que los voluntarios detecten como necesaria. «Este año hemos trasladado ofertas laborales para la campaña cerecera y hay más de tres familias cuyos miembros han encontrado trabajo. No les cortamos la ayuda, seguimos con ella esperando a que equilibren su situación», especifica Llorente.

Además, dentro de la faceta de atención familiar, los responsables del servicio asesoran a quien lo solicita, pone en contacto a los usuarios con abogados –«normalmente por casos de separación y violencia de género», exponen–, buscan apoyo psicológico y tratan de gestionar ayudas para libros de texto. «Le dedicamos a esto más tiempo que a nuestro trabajo y renunciamos a nuestras vacaciones año tras año», según Salgado.

Cuando el matrimonio decidió embarcarse en este proyecto lo hizo con la intención de ofrecer apoyo y una solución diferente a las madres y las familias que pensaban en interrumpir el embarazo debido a su falta de recursos. Por este motivo, decidieron prestar ayuda a embarazadas y el servicio atiende a niños hasta los 18 meses, «que es cuando consideramos que ya tienen alimentación de adulto y pueden solicitar comida a Cáritas», remarcan, aunque en algunos casos la atención se prolonga por diferentes motivos.

Tanto Soraya como Miguel Ángel han tenido que lidiar con situaciones complicadas y han pasado por momentos difíciles «en los que piensas dejar las llaves y que venga otro a hacerse cargo de esto, pero hay algo que te empuja a seguir y lo cierto es que es gratificante y hay mucha gente que nos ayuda».