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El único centro de refugiados de la región reabre este mes y de inicio acogerá a 20 personas

El centro de refugiados de Mérida está aún cerrado. Una placa recuerda las obras para reabrirlo. :: brígido
El centro de refugiados de Mérida está aún cerrado. Una placa recuerda las obras para reabrirlo. :: brígido
  • En manos de Cear, estuvo operativo entre 1999 y 2010 y ahora será gestionado por Cruz Roja; tiene una capacidad máxima de 30 plazas

Extremadura concreta su ofrecimiento de ayuda al Gobierno para acoger a refugiados que malviven ahora desplazados. El antiguo centro de atención a refugiados, situado en Mérida, volverá a abrir para atender a personas que piden refugio y asilo huyendo de conflictos tan sangrientos y duraderos como el de Siria. Aunque no hay fecha oficial, es casi seguro que la reapertura se producirá en este mes o a principios de abril.

La instalación se clausuró en 2010. Su hasta entonces gestor, la oenegé Cear (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), decidió cerrar la sede extremeña, que había estado funcionando desde 1999. En esos once años, fue una casa de acogida e integración de 597 personas solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes de 56 nacionalidades.

Ahora se encargará del centro Cruz Roja. «El Gobierno y la institución han firmado un convenio para poder dar un servicio a esas personas en diferentes regiones. Es mucho más que un simple programa de alojamiento. El objetivo último es que se integren en nuestra sociedad», resume a HOY Jesús Palo Tiburcio, presidente de Cruz Roja Extremadura. Es el responsable autonómico de la institución desde mayo del año pasado.

En los últimos meses, el antiguo centro de refugiados de la capital de Extremadura ha sido preparado para funcionar de forma inminente. Dispone de una capacidad total de 30 plazas, de las que se habilitarán en un primer momento una veintena, según ha conocido este diario de fuentes de la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales.

El inmueble, de dos plantas, tiene una superficie de unos 400 metros cuadrados. Es de la Iglesia Evangélica y lo tiene cedido al Ayuntamiento de Mérida. Está situado en la céntrica calle Suárez Somonte.

La Junta ha colaborado con 20.000 euros para adecuar las instalaciones y proveerlas de enseres y materiales necesarios. Además desde la Administración extremeña se está facilitando el soporte técnico y asesoramiento necesario para que su puesta en marcha «sea lo más normalizada posible», subrayan desde el departamento de Políticas Sociales.

La idea es que los acogidos en la región sean sirios, explica Jesús Palo. Con refugiados sirios trabaja Cruz Roja en Grecia en dos campos, los de Skaramagas y Ritsona. «He estado allí hace cuatro meses e impacta ver cómo familias normales de Siria, incluso acomodadas, han tenido que dejarlo todo, huir con lo que podían, por la guerra», indica.

1.100 en España de 17.768

El Gobierno se comprometió hace dos años dentro de su cuota asumida como miembro de la UE a la entrada de 17.768 personas refugiadas en España antes de final de 2017. Hasta ahora han llegado 1.100. Y no todas proceden de los principales focos de conflicto en Oriente Medio. Desde la Junta se lamenta que el Ejecutivo central, en su distribución por regiones, no haya priorizado la atención a personas que vienen de campos sirios. Extremadura ofreció por primera vez sus recursos al Gobierno en septiembre de 2015.

El convenio entre el Ministerio de Empleo y Servicios Sociales y Cruz Roja estipula que los llegados a España serán instalados en un centro de acogida dependiente del ministerio o en instalaciones similares gestionadas por oenegés, como va a ocurrir en el caso extremeño.

Además del alojamiento, el programa de acogida incluye manutención, asistencia jurídica y psicológica y asesoramiento. También contempla acompañamiento a centros escolares, sanitarios y sociales públicos o el aprendizaje del idioma y habilidades sociales básicas. Por último se les ofrece orientación e intermediación para la formación profesional y la reinserción laboral, además de actividades culturales y ayudas económicas, expresa el convenio.

Los procesos de acogida de refugiados se desarrollan habitualmente en dos fases. La primera, de seis meses y de acogida propiamente dicha, y la segunda, llamada de integración, de hasta 24 meses, aunque se trata de unos plazos estimativos, no exactos.